El sujeto es una parte fundamental de la oración. Al ser la más sencilla de usar o detectar, es más complicado cometer errores. Sin embargo, hay algunos que se nos escapan; son tan sutiles, que no nos damos ni cuenta de que los hemos cometido.

En el artículo de hoy quiero hablarte de estos casos para que así puedas construir tus oraciones de manera correcta y no tener dudas sobre el sujeto.

1. EL ORDEN INADECUADO

Alterar el orden de la frase puede ser un recurso útil, sobre todo si se usa con la idea de aportar una narración diferente. El problema surge cuando, en ocasiones, la oración que resulta es liosa de entender o no suena del todo bien.

Por eso es recomendable seguir la estructura básica de sujeto + verbo + complementos. Se le pueden añadir incisos, aclaraciones o introducciones, pero siempre respetando el orden natural, dentro de lo posible. El resultado no tiene por qué ser incorrecto en sí, pero es cierto que se lee como algo enrevesado.

Mira estas dos frases:

Se había dado cuenta María de que él la estaba mirando
María, al localizar a su amiga, se acercó a saludarla

¿No te sonaría mejor algo como esto?:

María se había dado cuenta de que él la estaba mirando
Al localizar a su amiga, María se acercó a saludarla

2. COMA INTERMEDIA

Separar el sujeto del predicado por una coma es un error muy habitual. Sobre todo, ocurre con frases largas en las que el sujeto es una oración completa.

La chica que vino conmigo al cine me dijo que le encantó la película.

¿Por qué a veces parece que te pide el cuerpo escribir algo como esto?: La chica que vino conmigo al cine, me dijo que le encantó la película.
Es porque en ocasiones entendemos que toda esta frase larga debería llevar una pausa. Es posible introducir dicha pausa si pensamos en una aclaración.

Si usamos el ejemplo anterior, la oración quedaría así: La chica, que vino conmigo al cine, me dijo que le encantó la película. Pero las dos frases son diferentes. En la primera se especifica qué chica es; en la segunda se explica un detalle sobre esa persona, algo que puede ser o no importante. Depende del sentido que quieras darle.

3. PRESENCIA ABRUMADORA

En ocasiones, escribimos párrafos largos cuyas acciones, emociones, pensamientos pertenecen a un mismo sujeto. No es necesario introducir tras cada punto el nombre de a quién se refiere dicha acción. Se entiende que, mientras siga siendo el mismo, no habría por qué mencionarlo.

Si lo piensas, no es incorrecto, pero resulta pesada la lectura:

María decidió dar un paseo para despejarse. María se notaba embotada por haber estado estudiando durante seis horas seguidas. María necesitaba un respiro y se tomó un tiempo para deambular por la ciudad.

María decidió dar un paseo para despejarse. Se notaba embotada por haber estado estudiando durante seis horas seguidas. Necesitaba un respiro y se tomó un tiempo para deambular por la ciudad.

4. VARIOS SUJETOS

Cuando en la narración aparecen varios sujetos en un mismo párrafo y se intercalan las acciones, hay que especificar bien quién realiza cada una. No mencionar un sujeto da por hecho que se refiere al último del que se ha hablado. Si no se especifica, la frase puede tener un sentido muy distinto.

María le pidió a Juan que la ayudara con el discurso. Se le daba muy mal elegir las palabras adecuadas y se quedaba en blanco. Juan conocía muy bien su problema para expresarse y aceptó colaborar a cambio de un trato. María no quería que nadie supiera que había sido él quien la había ayudado, pero no tenía otra opción.

Mira el mismo párrafo, en el que se me ha olvidado añadir el sujeto en la última oración.

María le pidió a Juan que la ayudara con el discurso. Se le daba muy mal elegir las palabras adecuadas y se quedaba en blanco. Juan conocía su problema para expresarse y aceptó colaborar a cambio de un trato. No quería que nadie supiera que había sido él quien la había ayudado, pero no tenía otra opción.

Es muy diferente saber cuál de los dos el que no quiere que nadie se entere de que trabajan juntos, ¿verdad? Por eso, siempre debes estar pendiente cuando hay dos o más sujetos actuando a la vez.

5. ALTERNATIVAS AL NOMBRE

Este punto tiene relación con los dos anteriores, sirve para enriquecerlos. Cuando se habla de un personaje o se intercala con otro, al mencionar el sujeto la opción no tiene por qué ser siempre usar el nombre del personaje, sobre todo si hay párrafo tras párrafo de narración o un diálogo extenso.

Utiliza alternativas como: el hombre, la mujer, el chico, la joven, el perro, el animal, el adulto, la anciana, el señor, el tipo, el amigo, el desconocido, el recién llegado, el vecino, ella, él, su enemigo, etc. Como ves, hay mucha variedad y seguro que encajan en cualquier circunstancia.

6. SUJETOS COLECTIVOS

A veces genera confusión el uso de palabras que se refieren a un grupo de personas, porque no sabemos si entenderlas como una unidad, un todo, o no.
Construcciones como: la mayoría de, la mitad de, el resto de, el tanto por ciento de, un grupo de, una docena de… concuerdan con un verbo tanto en singular como en plural, aunque es más habitual el plural.

La mayoría de los ciudadanos votó/votaron
El diez por ciento de los jóvenes ha/han viajado al extranjero

Si en estos casos, el verbo que se emplea es ser/estar debe ir en plural:

La mitad de los hoteles estaban cerrados
La mayoría de los gatos son rápidos

En cuanto al uso de multitud, cantidad e infinidad, depende de si llevan delante o no artículo. Si no lo llevan, va en plural: multitud de personas acudieron a ver los fuegos artificiales. Si lo lleva, va en singular: una multitud de personas acudió a ver los fuegos artificiales.

7. DIÁLOGOS

Al construir diálogos necesitamos sujetos que nos indiquen quién habla en cada ocasión. El error se produce a veces al introducir un inciso del narrador; el orden de la frase se invierte en los verbos de habla, quedando primero el verbo y luego el sujeto, en caso de añadirlo.

—Vamos a dar un paseo —dijo María.

—Vamos a dar un paseo —María dijo.

Con el resto de verbos, el sujeto suele ir en su posición usual:

—Vamos a dar un paseo. —María sonrió.
—Vamos a dar un paseo. —La mujer se levantó de la silla y fue hacia la puerta.

¿Conocías todo estos errores? ¿Hay alguno que se te haya escapado alguna vez? Cuéntamelo en los comentarios.


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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.

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