El uso de los verbos es necesario para la escritura, porque si no las oraciones no tendrían sentido. No te puedes librar de ellos por nada del mundo. Si no me crees, prueba a dejar una oración sin verbo y verás que le falta algo. Por su importancia es por lo que es más complicado usarlos, meter la pata o dudar.

En este artículo te traigo una recopilación de algunos de los errores más comunes que se cometen al usar los verbos, cómo solucionarlos y algunas alternativas para no fallar la próxima vez. El verbo será tu mejor amigo y te ayudará a crear textos de calidad:

1. ELECCIÓN DEL TIEMPO VERBAL

Este es uno de los fallos más frecuentes y que genera más dolores de cabeza a los escritores (o más bien a los correctores). Si no tienes cuidado, puede que empieces un párrafo en pasado y lo termines en presente, o emplees los tiempos verbales de manera que no quede claro cómo suceden las acciones o qué pasó antes o después. Tal vez hasta cambies el sujeto de primera a tercera persona y ese tipo de cosas que ocurren casi sin darse cuenta.

Tienes que prestar atención. Si has decidido que tu novela se narre en pasado, debes mantenerlo mientras sea necesario, para que tenga coherencia. Si vas a usar el presente, lo mismo. Ten en cuenta que el presente es más inmediato y tal vez no te convenga en según qué tipos de novelas. Algunos lectores tienen la sensación de incertidumbre al leer en presente, porque todo sucede en el mismo momento en que se descubre la historia. Otros piensan al contrario. Es cuestión de gustos. Yo prefiero usar siempre el pasado, pero eso es cosa mía, claro.

Otra cosa es que te plantees narrar algunas escenas con un tiempo distinto para darle algún efecto concreto. Ojo, hay que tener mucho cuidado con esto y saber cuándo emplearlo para que no resulte chocante. Incluso haciéndolo bien, el lector se va a rayar si cambias de repente, así que piénsatelo bien, haz pruebas y déjaselo a lectores cero para ver qué les parece. Puede que les choque o les saque de la lectura, y entonces tendrás que eliminarlo.

2. EL GERUNDIO

Ay, nuestro amigo el gerundio vuelve a visitarnos después de su aparición estelar en la primera entrega de esta serie. En esta ocasión, voy a hablar de su uso para expresar una acción posterior a lo que sucede en la oración principal y que se plantea como una consecuencia de ella.

A ver, te pongo un ejemplo:

Ese año se dio a conocer la diseñadora María, resultando la ganadora en el concurso de portadas.

Estoy segura de que has visto algo parecido muchas veces. Es mejor cambiarlo por un tiempo activo y modificar la oración para que no sea tan cargante:

Ese año se dio a conocer la diseñadora María, que resultó ser la ganadora en el concurso de portadas.

Como ves, hay una clara diferencia y anda que no se lee mucho mejor el segundo ejemplo. Evita el gerundio todo lo que puedas, sobre todo en párrafos de acción, ya que hace que todo sea muuuuucho más leeeeento. Si tienes que matar a alguien, luchar contra un dragón o huir de un enemigo, nada de hacerlo en gerundio o tardarás una eternidad mientras el lector bosteza y se le caen los párpados lentamente…

Además, cambia los gerundios por tiempos en indicativo siempre que puedas. No es complicado y la lectura resultará más fluida:

Quise decirle la toda verdad, resultándome imposible.
Quise decirle toda la verdad, pero me resultó imposible.

3. EL TIEMPO IMPERFECTO

El uso de este tiempo verbal es un caso grave que se pasa por alto muy a menudo y que muchos usamos mal. Me incluyo porque seguro que se me ha pasado en más de una ocasión. Está ahí, acechando para añadirse en cualquier momento en que no debe hacerlo.

Tal vez ahora mismo te hayas perdido y no sepas de qué tiempo estoy hablando. No te preocupes, que yo te lo aclaro. Es ese terminado en -aba o en -ía: cantaba, bailaba, veía, reía, aprendía. ¿Ahora sí?

Hay que tener en cuenta algo muy importante de este tiempo y sus usos, para que te quede mucho más claro cuando es correcto emplearlo. Se utiliza:

– Para mostrar acciones del pasado cuyo principio y fin no se concretan:

Se pasaba el día viendo la tele.

A lo mejor antes veía la tele, pero ¿quién dice que ahora no lo hace? No se ha especificado que ya no ocurra.

– Para mencionar que algo se repite de manera continua:

Entrenaba todos los martes
Se reía por cualquier cosa
Su padre le regañaba a cada momento

El error viene cuando se emplea en otros momentos en que no tienen nada que ver con los dos casos que acabo de mencionar:

María fue contenta a la fiesta. Ese día estrenaba un vestido de color negro.

En este caso, «estrenaba» no está bien empleado, ya que María no estrena de manera habitual o constante un vestido negro (o no es lo más normal, claro), ni tampoco se está hablando de una acción que no ha acabado. ¿Cuánto tiempo está estrenando ese vestido? No es algo eterno, ¿verdad? Si es un hecho puntual, la mejor opción es usar otro tiempo verbal:

María fue contenta a la fiesta. Ese día estrenó un vestido de color negro.

4. VERBOS INNECESARIOS

A veces los escritores nos empeñamos en usar verbos que no vienen a cuento solo porque sí. Son los que se usan para acompañar a otro verbo, pero que no aportan información y se pueden eliminar sin que se note ningún cambio relevante. Son: poder, tener, parecer, decidir, empezar.

Decidió ir a la fiesta = fue a la fiesta
Empezó a plantearse dejar de estudiar = se planteó dejar de estudiar
Parecía nervioso por saber el resultado = estaba nervioso por saber el resultado

Como ves, estos verbos no son necesarios y hacen que la acción sea mucho más lenta, incluso la detienen en algunas ocasiones. Si puedes usar las tijeras y librarte de ellos, mejor. Te vas a quedar a gusto.

Ten cuidado con el uso del verbo «parecer» para no eliminarlo cuando sí está bien empleado. En ocasiones se usa para hacer valoraciones o suposiciones sobre otra persona o sobre una situación cuando se narra en primera persona o el narrador no es omnisciente. En estos casos  el personaje no es capaz de conocer, por ejemplo, sentimientos o pensamientos de otros:

Me quedé mirándolo un rato. Juan parecía molesto por lo que le conté.

Si el sujeto no está cien por cien seguro de que el otro está molesto, este verbo resulta de utilidad para no cometer el error de usar un narrador que todo lo sabe cuando no lo es. Intenta no abusar de él y ya está. Como con todo, con moderación se obtienen mejores resultados. Hay momentos en que se nota lo que le sucede a otro personaje, aunque narres en primera persona. ¿O es que no te das cuenta de cuando alguien está enfadado? Hay situaciones en nuestro día a día que son muy evidentes y no necesitamos leer la mente de las personas…

A veces, también usamos otros verbos que son innecesarios y que no se incluyen en los que he mencionado antes. Es cuando empleamos la primera persona o la tercera subjetiva con verbos como ver, notar, sentir, etc. En la mayoría de las ocasiones estos verbos sobran, ya que la acción se entiende por sí sola sin necesidad de un añadido.

María notó que alguien le ponía una mano en el hombro = alguien le puso una mano en el hombro.

María estaba en su dormitorio y se volvió sobresaltada cuando vio que su madre entró gritando = María estaba en su dormitorio y se sobresaltó cuando su madre entró gritando

5. VERBOS «SER» Y «ESTAR»

Estos verbos se usan mucho en la narración y pasan desapercibidos. Si quieres, haz la prueba y revisa a ver cuántas veces lo has empleado en tu novela o relato. El problema es que en ocasiones no aportan nada. No transmiten ninguna acción ni tampoco provocan algunos efectos. En estos casos es mejor utilizar un verbo que se ajuste más a la acción que quieres representar o al resultado deseado (ilusión, amenaza, tranquilidad…).

Otras veces, se usa el verbo «estar» para referirse a un lugar, pero no aporta nada de información que hay que aclarar después con una descripción del sitio o una puntualización que podría evitarse. En este caso es mejor usar otro verbo que ya lleve implícita cierta aclaración:

María estaba en el baño. Era tan estrecho y diminuto que María chocaba el codo con la pared cada vez que se cepillaba los dientes.
María ocupaba casi todo el baño y chocaba el codo con la pared cada vez que se cepillaba los dientes.

 

¿Qué tal te llevas con los verbos ¿Te cuesta usarlos? ¿Prefieres el presente o el pasado? Cuéntamelo todo en los comentarios.


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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.