Si te gusta escribir, seguro que también te encanta la lectura y te has dado cuenta de que leer mejora tu escritura de múltiples maneras. He vivido muchas situaciones relacionadas con los libros y la escritura, pero hace tiempo conocí a un hombre que había publicado tres novelas. Escribía histórica, o algo parecido, y sus libros estaban llenos de errores de muchos tipos. Además, se enfadaba bastante por no vender. Entre muchas otras cosas, un día le pregunté que si solía documentarse o comprar libros. Su respuesta fue: «yo no leo nada. Si leo, no tengo tiempo para escribir». Yo aluciné. Me resultaba imposible entender cómo alguien que amaba escribir, que pretendía que otros leyeran sus libros (y los compraran), no tenía ni un rato para intentar leer algo de otros, aunque fuera por documentarse un poco.

Desde siempre he pensado que leer te aporta mucho, no solo el rato agradable que pasas desconectado del mundo, cómo sufres con los personajes o lo que vives dentro de un libro. Además te ayuda a mejorar en tu escritura. Cuando te das cuenta de todo lo que vas a conseguir, ya no leerás los libros como hacías antes. Serás crítico y tratarás de descubrir los trucos de otros autores, sobre todo de los que te gustan o tienen éxito. Y tal vez a partir de ahora leas con lápiz y papel a mano. Es de lo más conveniente.

Hay lectores que piensan que solo se aprende leyendo a los clásicos, otros que los de tu idioma, mientras los hay que piensan que solo de tu género. Yo creo que cada cual debe de leer lo que le haga feliz y lo que le aporte algo. Hay miles de libros en el mundo como para perder el tiempo en uno que no te gusta.

Ahora sí, vamos a ver las razones que considero más importantes y por las que leer ayuda a mejorar tu escritura.

1. EVITAS LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA

Cuando lees y descubres que una palabra se escribe de una determinada manera y aparece una y otra vez, al final se queda grabada en tu mente y la escribirás bien de manera sistemática. Aunque el propio Word te la corrija mientras estás con tu manuscrito, puede llegar un momento en que tengas que escribir a mano, por ejemplo, para la dedicatoria de los libros que vas a firmar. Y, ay, amigo, ahí no habrá quien te susurre al oído que esa palabra lleva tilde o que se escribe con G en vez de con J. Además, si tu léxico es más amplio siempre podrás encontrar un sinónimo en tu cabeza si no llegas a tener claro cómo se escribe una palabra en concreto. Y no, lo siento, los libros dedicados con tachones no quedan nada bien, aunque quedan peor los que tienen faltas de ortografía…

2. MEJORAS TU VOCABULARIO

Muchos maestros coinciden en que cuando un niño aprende a expresarse mejor tanto por escrito como verbalmente y tiene muy pocas faltas de ortografía es porque lee a menudo. Leer te hace descubrir nuevas palabras, te ayuda a encontrar sinónimos y a construir mejores oraciones porque tendrás una amplia gama de conectores más allá del Y o el PERO. Seguramente te olvides de las palabras comodín y enriquezcas tu vocabulario con mejores alternativas. Los escritores sabemos que un buen sinónimo viene de perlas en muchas ocasiones, para no repetirse, ni para usar palabras simplonas.

3. CREAS PERSONAJES MÁS CREÍBLES

Si lees de manera consciente, cada vez que otro escritor presente a un personaje vas a fijarte en cómo lo hace. Si lo describe en cuanto lo ves, en plan: tiene este pelo, estos ojos y viste así. O si, por el contrario, lo descubre a partir de otra persona y sus impresiones sobre él, a modo de vivencias, odio o cariño. O tal vez lo hace mezclándolo con la acción, como cuando se quiere mostrar que un personaje es alto y se comenta que se agacha al pasar por una puerta para no darse en la cabeza con el marco.

Te puedes fijar en muchos detalles de lo libros a partir de ahora y anotar cada dato de los personajes: si hay alguna manera concreta en que se describe desde un pelo a un comportamiento. Todo esto te ayuda a tener muchas más opciones para elegir cuál es la que mejor se adapta a tu novela.

También puedes reconocer la evolución de un personaje: si cambia o no desde el principio al final de la novela y cómo lo hace. Si al comienzo era alguien débil o tímido y se volvió fuerte o echó algo más de valor… O tal vez te encuentres con personajes planos o que tienen una función concreta como la amiga que solo sirve para exaltar lo genial que es la protagonista, pero no aporta nada más. Estoy segura de que no quieres verla ni en pintura en tus libros…

De todos estos casos puedes aprender mucho, pero no solo los de los libros, sino también de películas o series, incluso de personas reales. Hay muchas personalidades de diferentes condiciones físicas y sociales o de rangos de edad. No va a expresarse igual una anciana que un adolescente. Leer novelas con diferentes tipos de personajes te hace comprender mejor cómo se desarrollan. Ojo, siempre con el cuidado de no copiarlo al mínimo detalle. Si lo haces, no será tu personaje, sino el de la otra novela, pero con otro nombre. Y siempre habrá alguien que se de cuenta…

4. APRENDES A MEJORAR Y ORGANIZAR ESCENAS CONCRETAS

No solo puedes fijarte en los personajes, sino también en las escenas o las descripciones. Imagina que tu libro gira alrededor de la relación de un maestro y su discípulo, pero no tienes claro cómo podrían comportarse porque es algo que no conoces mucho. Entonces, te lanzas a crear tu novela y escribes sobre una relación que no es nada creíble. Los lectores te lanzarán tomatazos y huevos podridos. Leer un libro donde aparezca una relación similar te puede ayudar a entender cómo se desarrolla. Y lo mismo vale para toda la trama, sin importar del tipo que sea.

Si una escena te ha sorprendido o emocionado, o tal vez te ha mantenido en vilo porque te ha gustado cómo se maneja el suspense, puedes ver cómo está construida para seguir el mismo esquema, aunque adaptado a tu historia y a tus circunstancias.

Las descripciones no se quedan atrás. Leer puede ayudarte a ver qué tipos de descripciones hay, si prefieres hacerlas largas y detalladas o, por el contrario, muy escuetas. También qué es importante contar de lo que rodea al personaje y si tienes que analizarlo todo al detalle o no.

5. CONSTRUYES MEJORES DIÁLOGOS

Fijarte en los diálogos te ayudará no solo a conocer su estructura y la manera correcta de escribirlos, sino a reflejar mayor verosimilitud en ellos. Aquí también importan los tipos de personajes, la manera en que se desenvuelven según su edad o personalidad. Cómo hablan según ciertas jerarquías o usando fórmulas de cortesía.

También cómo gestiona un autor los diálogos en grupos amplios o cómo se representa si algunos personajes pueden hablar mentalmente mientras otros no. Como ves, hay muchas variantes y posibilidades de darles voz a tus personajes. Mientras más conozcas, más fácil te resultará escribirlas.

6. PUEDES CONSULTAR ESTRUCTURAS DUDOSAS

A lo mejor has decidido introducir el texto de una carta en tu libro o los pensamientos de tu personaje, pero no tienes claro cómo hacerlo. Tienes dudas sobre si debes de presentar la carta en el centro y ponerla en cursiva; los pensamientos no sabes muy bien si van entre comillas o en cursiva… Si has leído mucho, seguro que te has encontrado con escenas en algunos libros donde haya aparecido algo similar. Siempre puedes consultar para ver cómo se representan de manera correcta.

También cómo manejar los títulos, en qué tamaño de letra van, cómo poner espacios de tiempo sin saltar a otro capítulo, cómo se usan los epígrafes en las novelas y un largo etcétera.

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7. APRENDES TÉCNICAS NUEVAS

Cuando lees también aprendes técnicas nuevas de escritura. Seguro que, si más o menos tienes pensado el argumento de tu próxima novela, hay muchos datos que has incluido y no tienes claro cuáles utilizar en tu libro. Leyendo, sobre todo de tu género, puedes saber qué información dar y cuál guardarte, incluso cómo dosificarla para enganchar al lector. También cómo gestionar la trama para que las escenas sean impactantes y no previsibles. O cómo crear un buen cliffhanger, es decir, terminar un capítulo para que cree impacto y el lector tenga ganas de ir al siguiente.

Además, si lees géneros diferentes, podrás conocer muchas más herramientas que te abran las puertas a nuevas formas de expresar lo que tienes en mente. A fin de cuentas, puedes conocer muchas técnicas, pero si las descubres al leer es como si encontraras ejemplos reales de lo que has aprendido y será mucho más fácil de asimilar.

8. TE AYUDA CON TU GÉNERO

Si lees a autores de tu género, puedes descubrir la forma en que desarrollan su historia, cómo plantean los acontecimientos o cómo manejan ciertas escenas. De nuevo insisto en que no vas a copiar tal cual el argumento de una obra. Lo que necesitas es el esqueleto y adaptar lo que te interese a la tuya.

Imagina que escribes fantasía. Puedes leer novelas del género y ver cómo es el primer capítulo, cómo son sus personajes, cómo han creado el mundo en que se desarrolla, qué tipo de tramas son comunes, qué escenas son las que más te enganchan, cómo se maneja la magia, cómo se usan las armas, etc. Todas esas opciones te pueden ayudar a expandir tu imaginación para poder crear tu mundo sobre una base sólida. Además, leer potencia tu creatividad. Te hará estar siempre inspirado y con ganas de ponerte a escribir cuanto antes, porque te surgen nuevas ideas.

9. TE PERMITE ENCONTRAR TU ESTILO

Hay muchos tipos de narradores. Al leer puedes fijarte en cómo cada escritor maneja al narrador, si usa la primera persona o es ominisciente. Al igual ocurre con el ritmo de la novela o la forma de desarrollar la acción. Tal vez haya una manera de expresarse que te ayude a encontrar tu propio estilo, en caso de que no lo hayas encontrado todavía. Te darás cuenta de que hay muchas formas de decir lo mismo si lo hacen diferentes personas.

Durante mucho tiempo escribí utilizando el narrador ominisciente, pero me gustaba que las cosas se vieran solo desde el protagonista. No me convencía la primera persona, así que no la usaba. Una vez leí un libro donde se presentaba el ritmo de una manera concreta, amena y algo rápida; también se expresaba todo desde el punto de vista del personaje, pero en tercera persona. Me gustó mucho y probé a hacerlo así en mis propias novelas. Encontré mi propio estilo y desde entonces no he escrito de otra manera.

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10. PUEDES DOCUMENTARTE

Un libro, quiero decir que no sea un manual concreto, puede ayudarte a documentarte, siempre que sea fiable. Tal vez quieras escribir una novela ambientada en una época determinada, en una ciudad o en un tipo de sociedad. Leer libros que encajan en esos mismos escenarios te ayudará en muchos aspectos a entender de una manera más visual cómo se comportaban los personajes, qué papel tenían algunos de ellos, cómo eran las ropas, las costumbres, los animales… Hay todo un mundo por descubrir.

La documentación pura y dura es aconsejable si vas a escribir algunas novelas, como por ejemplo histórica. No querrás meter la pata por no haberte informado, claro. Ya veo a los historiadores cazándote con arco y flecha solo porque se te ocurrió la genial idea de poner internet cuando no se había inventado.

Pero si, por ejemplo, tu idea es escribir romántica en una época determinada, tal vez te ayude conocer libros similares ambientados en la misma época y no tengas que perder tanto tiempo documentándote. Eso sí, asegurarte de que lo que ahí aparece es cierto y el escritor o escritora no se lo ha inventado. No vaya a ser que tú también metas la pata por su culpa.

11. PUEDES ENCONTRAR ERRORES QUE EVITARÁS A PARTIR DE AHORA

Si algo no te convence cuando lees un libro, seguro que evitarás reproducirlo cuando te toque el turno de crear tu borrador. Imagina que has leído hace poco una novela donde había una relación muy tóxica que te han dado ganas de echar el libro a la hoguera y verlo desaparecer lentamente. Estoy segura de que no vas a hacer que tus supuestos enamorados se comporten de la misma manera para no caer en el mismo error y que tus lectores piensen de ti lo mismo que tú pensaste.

Cuando un libro no te gusta, anota qué es lo que te ha disgustado. Tal vez no te convence el final o la forma en que se desarrolla el protagonista, o a lo mejor es que las escenas de supuesta acción te parecen aburridas. Igual si se repiten las mismas situaciones o palabras o se abusa de expresiones. Analizar todo lo negativo te ayudará a evitar esos errores, que te recomiendo tener apuntados para consultarlos. A veces, reproducimos lo que odiamos sin darnos cuenta, solo porque estamos acostumbrados a verlo o se ha quedado en nuestro subconsciente. Reconocer los errores y tener una lista te ayudará a dar con ellos: cuando termines la novela, piensa en ella con tu lista a mano y mira a ver si has caído en alguno de ellos. En ese momento estás a tiempo de rectificar. Cuando has publicado, ya es demasiado tarde…

 

Espero haberte convencido con todos estos argumentos. Seguro que lees mucho, pero tal vez ahora te plantees la lectura de otra manera y aceptes que leer mejora tu escritura.

¿Sueles leer de manera crítica? ¿Conoces algunos otros beneficios que aporte la lectura a los escritores? Todo lo que quieras sobre este tema puedes decírmelo en los comentarios.

 


 

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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.

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