Cuando escribes tu libro y más aún cuando lo publicas, sueñas con ese momento en que organizarás presentaciones, donde todo el mundo irá a verte y estarás firmando muchos ejemplares como cualquier famoso. Habrá caras de felicidad y las mariposas revolotearán alrededor entre brillos de luz…

La realidad es muy diferente y supone todo un reto para cualquier escritor que no esté muy acostumbrado a hablar en público. Sentir todo esos ojos puestos en ti y en lo que dices no es algo que pueda hacer cualquiera. Es cierto que cada presentación es distinta y cada escritor tiene sus circunstancias; por eso hoy quiero traerte las experiencias y obstáculos que encontré en esta aventura de darte a conocer como escritora cuando nadie sabe que existes.

1. A LA GENTE NO LE IMPORTA TU LIBRO

Cuando terminas tu novela piensas que has hecho un gran trabajo. Has puesto todo tu empeño para que quede decente tanto por dentro como por fuera. Has cuidado lo detalles y tienes una gran historia sin muchos fallos. Además, has contratado a un ilustrador que te ha hecho una portada llamativa y genial. Crees que, si anuncias en la radio o en las redes sociales que harás una presentación en una librería famosa, la gente acudirá corriendo como si estuvieras lanzando billetes de diez euros por la ventana.

Asúmelo. A nadie le importa ni tú ni tu libro.

Hace unos meses hice una presentación en una librería importante de Córdoba, que anuncia sus eventos de diferentes maneras, incluso por la radio de manera constante, y tiene muchos seguidores. Puedo decir que tuve una suerte enorme y estuve rodeada de muchas personas, pero todos y cada uno de ellos eran conocidos, familiares o amigos. Creo que no hubo nadie que se acercara porque se había enterado del anuncio y le interesara una novela de fantasía juvenil que había salido nueva. Ni siquiera los que estaban por allí comprando se acercaron a curiosear.

En el resto de presentaciones que hice fue más de lo mismo. Da igual que elijas la mejor hora o el día perfecto. El que quiera ir, irá, porque es alguien que te conoce o ha oído hablar de ti, y tiene pensado comprar el libro.

Hace un tiempo estuve hablando con un amigo escritor que publicaba en editoriales importantes y tiene premios. Cuando tocaba promocionar la novela, le decían que tenía que hacer una ruta por varias ciudades españolas. Él era conocido a nivel nacional y tenía muchísimos lectores y, aun así, a sus presentaciones de grandes ciudades no iban más de diez o quince personas, incluso menos. Una vez me contó que solo estuvieron hablando el que lo presentaba y él… Y no es el primero que me cuenta algo parecido…

2. EL SITIO ADECUADO

Un error que cometí en mi primera presentación fue no ir al sitio adecuado. Ya estaba de por sí nerviosa porque era la primera vez, mucho más fue cuando me plantaron en medio de una plaza a casi 40º. Como hacía tanto calor, me puse un vestido bonito. ¡Quién iba a imaginar que me subirían a un escenario y estaría sentada en una silla de terraza de bar, sin nada delante! Estuve más preocupada porque la gente que había abajo no me viera las bragas que por hablar en condiciones.

Además, aunque llevaba un micrófono, era tal el ruido externo de los que charlaban en los bares, los críos gritando por todos lados y los que iban y venían, que pensé que nadie me estaba escuchando. Te confieso que me dieron ganas de irme de allí y mandarlos a todos a la porra. Ni siquiera sé por qué me quedé sentada y aguanté estoicamente.

Así que, cuando vayas a hacer una presentación, entérate de cómo es el sitio, dónde vas a estar y en qué condiciones. Te aseguro que varía mucho la cosa. Yo no he vuelto a ir a una charla de estas con vestido, ni creo que lo haga…

3. DESPLAZARTE NO ES TAN FÁCIL

Cuando empiezas en esto de escribir tienes que invertir dinero, sobre todo si autopublicas. Uno de ellos es encargar libros para la venta, gasto que corre de tu cuenta. Una vez ya conté en un artículo que uno de mis errores fue pedir mucha cantidad de libros al principio. Con todo, imagina que te dicen que vayas a presentar tu libro a tal o cual librería que está en otra ciudad. Desplazarte te supone un gasto que puede que no se cubra con las ventas. A lo mejor no te importa, pero si el dinero no te crece en los árboles, seguro que te lo piensas.

Hace poco me planté a más de 100 km de donde vivo solo para vender dos libros de 12 €, de los que el 35% se lo llevó la librería. Pensarás que no compensó nada, pero, al margen del dinero, la experiencia fue tan buena, que me alegré mucho de haber ido. Conocí en persona a gente que solo había tratado por internet, aunque esa es otra historia que podéis ver en este vídeo.

Así que elige bien a dónde vas y si te conviene. Lo ideal sería que te pagaran el desplazamiento o la visita, pero es difícil si no tienes editorial que pueda permitírselo. Hace unos meses fui a una charla de una escritora a la que por estar un rato con nosotros le pagaron más de 300 €, más el desplazamiento. Estuvimos unas cinco o seis personas. No sé si ella estaba preocupada o no por la asistencia, pero no creo que a la mayoría le importe que no vaya ni el gato, si por hablar una hora corta se mete ese dinero en el bolsillo.

Si vas a desplazarte a un sitio donde haya conocidos y tengas más o menos claro que podrían comprar tu novela, hazlo. Si tienes dudas, pues depende de ti y de si no te importa rascarte el bolsillo.

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4. SI ERES AUTOPUBLICADO, NO PUEDES FIRMAR

Este año tenía la ilusión de estar firmando en la feria del libro de Córdoba. Ya me veía allí, esperando a que se acercara alguien a mí porque le había llamado la atención mi novela. Cuando intenté conseguir un día, me dijeron que los autopublicados no podían participar. Y se quedaron tan tranquilos. Sin saber nada del libro, ni si era bueno o malo, o si tenía buena crítica.

Me decepcioné mucho, la verdad. Me dieron ganas de sentarme en una mesa de camping allí al lado y plantar mis libros, con un cartel bien llamativo donde se dejara claro lo capullos que eran. Claro que, luego me acordé de que hay gente llamada policía y que el cartel tendría unos gastos que no me puedo permitir por ser autopublicada…

5. EL PODER DEL ENCHUFE

Seamos sinceros: el que está enchufado llega a más sitios que el que no. Esa es la triste verdad. Te lo digo yo, que vivo en un sitio donde los puestos del Ayuntamiento son del primo, del sobrino y hasta del gato de Fulanito y Menganito. Con esto pasa lo mismo.

Como mi novela es juvenil, este año voy a ir a varios institutos a charlar con los alumnos y a hacer presentaciones. Algunos de ellos se han leído el libro y otros lo están haciendo. Podría mentirte y decirte que me han llamado por mi cara bonita, porque han visto «Lumen» en Internet o han leído una reseña, y han pensado que podría gustarles a los chicos. Te diré la verdad: voy a ir porque conozco a los profesores que lo han organizado. Y ya está. Ese es el poder de los contactos.

A ver, no te voy a decir que solo dependa de eso. Han leído el libro, les ha gustado y lo han visto adecuado. Por eso han decidido que sus alumnos también lo lean. Pero la realidad es que si yo no hubiera conocido a estos profesores, me habría resultado más difícil dar el primer paso y los chicos nunca habrían sabido que existe mi novela.

Por ahí decían que hay que tener amigos hasta en el infierno, y parece que es verdad…

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6. BUSCA LA MANERA DE PROMOCIONARTE 

En las presentaciones, normalmente te dejan una mesa donde poner tus libros para venderlos. Yo suelo colocar una especie de cartelito con mis redes sociales y mi página. Incluso lleva un código QR para que resulte más fácil acceder desde el móvil.

Cuando lo vieron, los asistentes se reían y me dijeron: «mira, que mona, poniendo su página y todo». A ver, hay que aprovechar cualquier oportunidad para tener visibilidad. Es importante que te promociones allá a donde vayas, aunque piensen que eres una chiflada con un portafotos de metacrilato que a nadie le importa. A lo mejor, si no compran tu novela en ese momento, puede que lo hagan después, cuando te conozcan más y vean tu página o tu blog; incluso puedes conseguir nuevos seguidores.

Tampoco puedes olvidarte de decir en la propia presentación que te dejen un comentario en Amazon. Yo les suelo decir que es la única manera de que los autopublicados tengamos más ventas, pero se ve que no ruego lo suficiente, porque no me hacen ninguna reseña.

La mayoría de la gente pasará de ti, pero bueno, se lo dejas caer por si cuela. Si te comentan, eso que te llevas.

7. ELIGE BIEN A QUIEN TE ACOMPAÑA

Como he ido a varias presentaciones, me he encontrado a gente de todo tipo que tiene que anunciarte. Desde quien pasa de ti y solo va a hacer política, a quien te pregunta cuál era tu nombre o el de tu libro, hasta quien está más nervioso que tú y le tiembla el folio. Incluso yo he presentado a otros porque me colaron el marrón cuando ya era demasiado tarde para prepararme. Y me agobié al pensar en que no conocía a la persona y ni siquiera había leído un libro suyo. Al final, optas por escuchar mientras asientes con una sonrisa e intentas no encorvar mucho la espalda para no salir chepada en las fotos.

No solo son importantes las personas que deciden ir a verte, sino también quién va a estar contigo sentado a la mesa (o en la silla de terraza de bar). Te confieso que tuve la suerte de encontrar a una persona de confianza que aguanta el chaparrón a mi lado. No importa quién más nos presenta, sé que me echará un cable cuando yo me aturulle y tendrá complicidad conmigo.

Mientas más a gusto te sientas en tu presentación, más fácil será que todo salga bien. Eso de imaginarlos a todos desnudos no funciona siempre, y es poco recomendable usar la técnica si los asistentes son menores de edad. Lo importante es que seas tú. Al principio tal vez necesites la ayuda de un pequeño guion o esquema para no perderte. Luego saldrá todo solo.

Ponte de acuerdo con quien te presenta y decide cuándo intervendréis cada uno. Estoy segura de que saldrá de lujo… si no tienes que estar bajándote la falda o pensando que tienes casi pegado a la boca el mismo micrófono que se han pasado otros antes de que llegara a ti o mirando a ver si alguien se decide a sentarse de una vez en algunas de esas veinte sillas libres.

¿Has hecho alguna presentación? ¿Te ha pasado algo curioso? Comparte tu experiencia en los comentarios.


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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.