Cómo incluir descripciones o de qué manera describir suele ser una de las grandes dudas de muchos autores, sobre todo cuando empiezan. Y no hablo solo de describir a personajes, sino también lugares, objetos, escenas, etc.

En este artículo he recopilado consejos sobre cómo incluir descripciones de manera correcta, qué errores evitar y algunos tips para que tu descripción no sea lineal, sino que aporte calidad a tu historia.

Antes de empezar, me gustaría señalar que la descripción cumple una función concreta en una novela: presentar algo, que se visualice, ambientar, en definitiva, que el lector se traslade con la imaginación a ese lugar y momento, hacerlo creíble.

Pero la descripción también tiene otros matices importantes: detiene la acción y enlentece el ritmo. Por eso hay que tener en cuenta cuándo es correcto introducirla y cuándo no.

CUÁNDO DESCRIBIR

Los mejores momentos para incluir descripciones son:

  • Escenas de calma o reflexión. Por ejemplo, el personaje contempla el paisaje por la ventanilla de un coche y describe lo que ve.
  • Conversación pausada con algunas interrupciones o silencios. Aun así, ten cuidado a la hora de interrumpir el diálogo con una descripción y no cortes cuando los personajes se responden a preguntas.

Por ejemplo, inclúyela si un personaje va a mostrarle a otro un objeto importante. El que recibe dicho objeto describe en pensamientos lo que está viendo y lo intercala con algún comentario o valoración.

  • La primera vez que aparece algo. Presentación de un personaje o lugar, aparición de un objeto relevante, detalles de tu worldbuilding, como razas, plantas, animales, etc.
  • Cuando sucede un hecho mágico o sobrenatural la primera vez. Es importante describir al detalle para que el lector lo vea. Por ejemplo, un personaje cruza un portal. Incluir rasgos de cómo es dicho portal, dónde se ubica, qué siente el personaje al cruzarlo, etc.

CUÁNDO NO DESCRIBIR

Te recomiendo no incluir descripciones en:

  • Escenas de acción. Puedes describir algún detalle, pero no detenerte mucho, y menos para interrumpir una acción importante. Por ejemplo, sería un error que, durante una batalla, expliques cómo es el lugar donde los personajes están peleando. Sin embargo, sí puedes describir el sitio justo antes de empezar.

O bien describir cómo es la herida que acaban de hacerle al personaje, sobre todo si la acción se ha parado. Pero no describas dicha herida si el personaje va a contraatacar, o esa interrupción sacará de la lectura.

  • Durante una discusión o diálogo rápido y fluido, tipo preguntas y respuestas.
  • Cuando se incluye información o datos relevantes para la historia. El lector podría abrumarse por exceso de información diferente.
  • Al inicio de la novela. Empezar con descripciones extensas provoca que la introducción en el libro sea lenta. Aunque recuerda siempre que debes ubicar al lector, aunque sea brevemente.

ERRORES HABITUALES

Algunos de los errores que suelen cometerse al incluir descripciones son:

  • Agrupar varias descripciones seguidas en una misma escena. Por ejemplo, se presenta a tres personajes y se incluyen sus descripciones detalladas. Es mejor dosificar según la relevancia.
  • Describir la personalidad para no mostrar cómo es alguien. Por ejemplo, decir que un personaje es egoísta en vez de mostrarlo como tal en una escena o varias, y que el lector saque sus propias conclusiones.
  • Olvidarse de describir algo nuevo para el lector, como personajes, razas, animales, objetos, etc. Si no describes algo, el personaje se hará una idea de cómo es. Si lo haces tarde, se decepcionará porque tu presentación no encaja con su idea.
  • Detenerse a incluir descripciones de elementos no relevantes para la historia o que no interesan en ese momento. Por ejemplo, explicar al detalle cómo son las ventanas de una casa si luego nadie va a asomarse o a escapar por allí, es decir, si no sirve para nada en la novela.
  • Describir siempre de la misma forma o usando palabras similares. La novela resultará repetitiva o parecerá que siempre usas el mismo recurso.
  • Repetir descripciones que ya se han usado antes o elementos que ya se han descrito. La mayoría de las veces, con una vez basta. Para datos muy importantes, usa la regla de tres: con que lo describas tres veces en todo el libro, el lector lo captará.

TIPS PARA EVITAR SER LINEAL

Es importante no describir siempre de la misma forma y enriquecer tu descripción con elementos diferenciadores. ¿Cómo se consigue?

1. DESCRIBIR DESDE LA ACCIÓN

Se trata de introducir descripciones mientras los personajes realizan diferentes acciones. Por ejemplo, en vez de detallar cómo es un lugar visto desde fuera, ir explicando conforme el personaje entra en dicho lugar, qué sensaciones le provoca, en qué se fija. Intercalarlo con alguna valoración o diálogo. De esa forma, la descripción se integra como parte de la narración y no se percibe como una avalancha de datos.

Esto se puede usar con todo, desde los personajes hasta los objetos. Por eso, no es lo mismo soltar un párrafo con información sobre un personaje a intercalarlo con sus acciones para aportar datos relevantes:

Aquella mañana, María salió a correr. Las zapatillas negras golpeaban el suelo, marcando el ritmo de sus latidos. La trenza rubia bailaba hacia los lados y le rozaba los hombros desnudos.

Información que obtienes de este párrafo: a María le gusta correr, lleva unas zapatillas negras, es rubia y tiene el pelo largo, recogido en una trenza. Seguramente sea verano o lleve una camiseta de tirantes.

2. DESCRIBIR DESDE LA EMOCIÓN

Puedes aprovechar para incluir descripciones cuando un personaje recuerda o explica qué sintió o siente con respecto a algo. Puede aplicarse a rasgos de personajes, lugares, objetos, etc.

Por ejemplo, Juan tiene que ir a un lugar que para él despierta recuerdos negativos o le provoca rechazo. En vez de soltar una lista de detalles de cómo es el sitio, asociarlo a lo que siente. De esa manera, el lector se quedará mejor con dicha información.

Es un buen truco para utilizar descripciones con la primera persona:

Cada vez que pensaba en recorrer los pasillos mohosos, me ponía de los nervios. Pero ahí estaba, ante la puerta gigante de madera, que ya no me parecía tan enorme como cuando era niño. La empujé despacio y entré. Me recibió el olor a humedad de siempre y arrugué la nariz. No soportaba volver a ese sitio, pero ya no había marcha atrás. Apreté los puños y avancé hacia el amplio recibidor, frente a la escalera principal que llevaba al resto de dependencias.

De esta forma, mientras el personaje explica cómo es el sitio, se van captando sus emociones y las descripciones son más agradables.

¿Conocías algunos de estos trucos para incluir descripciones? ¿Qué otros usas? ¿Te suele costar describir? ¿Qué dudas tienes al respecto? Cuéntamelo en los comentarios.

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Correctora, lectora profesional, filóloga, maquetadora, mentora y formadora de escritores. Además, escribo novela juvenil. Ayudo a escritores a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.