Un día te levantas con ganas de escribir, te sientas frente a la hoja en blanco y le das vueltas a la cabeza, pero no se te ocurre nada que contar. Cuando yo empezaba en la andadura de la escritura, tampoco tenía muy claro qué historia quería contar. Es cierto que luego te van viniendo ideas, pero he descubierto que existen detonadores que te permiten crear ideas para generar historias, y es lo que te traigo hoy en este artículo: una lista de disparadores.

1. ¿Y sí…?

Esta insignificante pregunta puede dar mucho de sí cuando se usa la imaginación.

Piénsalo. ¿Y si un día descubres que puedes caminar por encima del arco iris? ¿Y si en vez de agua las nubes soltaran flores? ¿Y si el autobús que te lleva a trabajar atravesara una puerta interdimensional? ¿Y si fueras inmune al fuego? Como ves, las preguntas son infinitas.

2. Abrir un libro

Abre un libro por una página cualquiera y lee una frase. A partir de esa frase empieza a hacerte preguntas.

Por ejemplo, la primera frase que he leído ha sido esta: miradas burlonas de Fabiola, Lourdes y Cinthya. ¿De quién o de qué se burlan? ¿Quién es Fabiola? ¿Y Lourdes? ¿Y Cinthya? ¿Dónde viven? ¿Cómo son? ¿Son las protagonistas de tu historia? ¿Son humanas o tal vez ciborgs que vienen del futuro?

3. Una noticia

Busca el título de una noticia, ya sea en el periódico o la televisión e intenta darle la vuelta.

Por ejemplo: Los reyes presiden el XV aniversario de un parque natural. Título cambiado: Los reyes presiden una quema de brujas. ¿En qué época están? ¿Quiénes son esas brujas? ¿Qué crímenes han cometido para estar ahora en la hoguera? ¿Son brujas de verdad? ¿Lograrán escapar?

4. Visita lugares

En el interior de una iglesia, en medio de un bosque, en una montaña o en un campo nevado también puedes encontrar ideas. Piensa quién habitó allí, si hubo guerras, si hay gente enterrada o si podría ser el reino de algún ser mágico. Deja volar la imaginación. Ten en cuenta también que los lugares puedes visitarlos en persona o a través de Internet.

5. Leyendas de pueblo

Hay muchas leyendas que se transmiten de generación en generación. Algunas son reales, aunque se distorsionan con el tiempo, pero lo importante es dar con una leyenda que te motive a escribir. Encuéntrala y moldéala para contar tu propia historia.

Por ejemplo: se dice que en Barcelona hubo un arquitecto al que se le derrumbaban los edificios que construía. Impotente por la situación, hizo un pacto con el diablo: si este conseguía que las estructuras se mantuvieran en pie, haría lo que fuera. El pacto se zanjó cuando el arquitecto aceptó emparedar entre los muros de su próxima construcción al primer humano que pasara por la calle. Fue entonces cuando llegó su mujer, que le llevaba la comida. Y ella fue la víctima de ese pacto.

6. Juego de cuentos

En este enlace hay un vídeo de Nica Bernita. En él te enseña cómo hacer un juego de dados para crear cuentos cortos. Hay cinco dados y cada uno representa una de las categorías que necesita una historia: emociones, personajes, objetos, lugares y acciones, estas últimas representadas con onomatopeyas.

7. Escenas de películas

Escoge una película (si no las has visto, mejor). Pásala para adelante con rapidez y detén la imagen en cualquier momento. Ahora hazte preguntas. ¿Qué crees que sucede en esa escena? ¿Por qué está ese personaje ahí? ¿Quién es? ¿Qué hace en ese lugar? Imagina y crea tu propia historia.

8. Letras de canciones

Seguro que más de una vez te has quedado con la boca abierta al oír la letra de alguna canción. Aprovecha esa emoción que te provocan algunas canciones para pensar en una historia. La propia letra puede aportarte creatividad para escribir. Te pongo un ejemplo del grupo Mago de Oz y su canción: Dulcinea

He decidido escribirte
después de tanto llorar
Mis lágrimas son estos versos
que tu ausencia nunca podrá borrar

9. Poesía

Leer poesía también puede despertar tu creatividad. La emoción que contienen los textos puede llevarte a imaginar una historia increíble. Te copio un fragmento del libro de Christian Pueyo: Aquí dentro siempre llueve.

La última vez que me miré al espejo
me dijo que llevaba dos años sin dormir.
Y los espejos no mienten.
Yo no podía contar contigo,
y la vida es una cuenta atrás
donde dos personas
se dan la vuelta en el último momento.
Una de ellas desaparece,
otra se queda.
Adivina cuál fuiste tú.

10. Infancia

Puedes acudir a tus recuerdos de infancia y cambiar el resultado de una situación.

Por ejemplo: recuerdas que un año pediste tu primera bici, pero tus padres no pudieron comprártela. Si te la hubieran regalado, ¿qué aventuras habrías vivido? ¿Qué mundos habrías visitado? ¿Con qué ogros, fantasmas, zombis hubieras lidiado? Échale imaginación y descubre a dónde puedes llegar.

11. Imágenes

Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. Pinterest es un enorme banco de imágenes donde encontrar el inicio de una historia. Prueba a localizar seis imágenes e intenta conectarlas entre sí para formar la idea de un argumento, igual que el juego de dados de Nica Bernica.

12. Polos opuestos

Piensa en dos cosas totalmente contradictorias e imagina cómo puedes conectarlas de forma verosímil. Por ejemplo: época medieval y tecnología. La edad de hielo y la época victoriana. ¿Eres capaz de encajarlas?

¿Utilizas alguno de estos disparadores para crear tus historias? ¿Hay alguno que te haya llamado la atención? Cuéntamelo en los comentarios.


Créditos de las imágenes:

kellepics en Pixabay
ColiN00B en Pixabay
Schmidsi en Pixabay
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Yolanda Brunés

Recojo retales de la vida y los pego, corto y convino para crear historias de fantasía. Hacer soñar al mundo es mi misión, mi destino. Leer literatura me acerca a las estrellas que quiero alcanzar, me libera, emociona y enseña. Evoluciono con cada situación, el pasado siempre es un maestro y las caídas sirven para alzarme de nuevo.

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