Empezar a escribir puede convertirse en un reto para quien quiere plasmar en el papel las historias que le rondan por la mente. A algunos les sale de manera natural, pero otros necesitan una guía. En esta serie de artículos, irás aprendiendo, de la mano de varios escritores, cómo adentrarte en cada género narrativo para empezar a crear esa historia que siempre soñaste escribir.

El artículo de hoy se centra en la literatura romántica. Paola C. Álvarez es autora de novelas del género como Volver a Empezar, Traiciones Ocultas o El secreto de Lady Sarah, entre otros títulos. Desde hace más de cuatro años, en su página habla sobre novela romántica y libros, da consejos de escritura o de cómo usar las redes sociales, entre otros muchos aspectos. ¿Quieres descubrir todo lo que está dispuesta a enseñarte?

QUÉ ES LA NOVELA ROMÁNTICA

La novela romántica básicamente es aquella que gira en torno a dos enamorados que deben superar una serie de conflictos para poder estar juntos. Según la asociación Romance Writers of America (la más importante a nivel internacional), debe cumplir dos requisitos principales:

  • el tema principal debe ser la historia de amor entre dos personas,
  • el final debe ser emocionalmente satisfactorio.

Este último punto sigue creando mucha controversia hoy en día entre lectores y escritores porque no todas las novelas que tienen una trama principal de amor son necesariamente románticas. Este tipo de novelas parten de la base de que el amor todo lo puede y su mensaje suele estar lleno de optimismo; los lectores esperan su final feliz cuando leen este género y no encontrarlo puede provocar críticas feroces si se sienten engañados. Por eso hay que tener mucho cuidado de no vender como romántica una historia de amor que no lo sea.

La trama principal puede ir acompañada de multitud de tramas secundarias que definen el tipo de subgénero. Es una de las ventajas de escribir romántica, que puedes escribir fantasía, histórica, erótica o paranormal sin perder de vista la historia de amor.

SUBGÉNEROS

Entre los distintos subgéneros se pueden encontrar los siguientes:

  • contemporánea
  • erótica
  • histórica
  • comedia
  • paranormal
  • fantasía
  • viajes en el tiempo
  • suspense, etc.

En los últimos años la romántica erótica y la comedia gamberra se han vuelto muy populares entre los lectores y son los principales subgéneros por los que apuestan los sellos editoriales especializados.

PERSONAJES

Las novelas románticas, por lo general, son historias de personajes, de lo que viven, lo que sufren, lo que sienten. Por eso, lograr que los lectores puedan empatizar con ellos debe ser uno de los objetivos a la hora de crear el arco dramático de cada protagonista. Deben ser coherentes, con motivaciones claras y caracteres definidos. Por ejemplo, si uno de los personajes principales quiere redimirse ante los ojos de su amada/o, no sería lógico que buscara su perdón mediante desplantes, salidas de tono o un comportamiento orgulloso exagerado.

Los personajes secundarios suelen ser otro de los puntos fuertes de las novelas románticas. ¿Qué protagonista que se precie no tiene una mejor o un mejor amigo que le aconseje, por ejemplo? La novela romántica es un reflejo de la vida cotidiana de las relaciones y las personas somos seres sociables por naturaleza; amigos, familia, una compañera del trabajo siempre son un apoyo (o al contrario) para que los protagonistas puedan encontrar su camino a la felicidad.

Es algo común que estos personajes tengan después un desarrollo mayor en un spin off o en una continuación de la historia principal, si bien hay que tener cuidado de que su personalidad no arrolle a los protagonistas, desdibujándolos y descentrando la atención de los lectores.

No quiero terminar este apartado sin mencionar uno de los mayores sambenitos de la novela romántica: el abuso de estereotipos, sobre todo, a raíz de la publicación de la exitosa Cincuenta sombras de Grey, a partir de la cual han proliferado centenares de protagonistas cortados por el mismo patrón. El multimillonario y la niña inocente, el profesor y la alumna, el jefe y la secretaria… son roles que se han repetido a lo largo de la historia de la novela romántica miles de veces y que hartan y cansan. Se pueden trabajar ese tipo de personajes dotándolos de realismo, sin perfección física, con problemas del día a día y preocupaciones tangibles más allá de los cuentos de princesas que hoy en día no representan a las mujeres.

Es más difícil salirse de lo establecido y arriesgarse a crear personajes imperfectos que seguir con la dinámica que vende y se lee, pero desde mi humilde punto de vista nunca permitiremos que la novela romántica esté mejor considerada si seguimos reproduciendo este tipo de personajes y sus comportamientos.

PLANTEAMIENTO

Las novelas en general se construyen a lo largo de un planteamiento común que comparten todos los géneros literarios, pero en romántica son tres los aspectos más importantes: el detonante, el conflicto y el desenlace.

1. DETONANTE

Debe aparecer al principio de la novela y es lo que va a permitir que las lectoras sigan leyendo. Es el momento en el que los protagonistas se conocen. Aquí, la inspiración suele ir de la mano de la vida misma porque las posibilidades de cruzarte con el amor de tu vida son infinitas.

2. CONFLICTO

Una vez que se ha conocido, la pareja protagonista no puede estar junta por un motivo de fuerza mayor, lo suficientemente poderoso para que tengan que luchar por su amor. Es el eje que sostiene la novela y, si este falla, dará igual que los personajes sean redondos o que el argumento sea muy original y atrapante.

Este es uno de los puntos que hay que tener claros antes de sentarse a escribir, porque todo el argumento girará a su alrededor. También será clave para el primer giro del desarrollo de la novela, por eso deberá ser coherente y equilibrado; la credibilidad es un factor muy importante porque el conflicto amoroso no puede resolverse de forma muy fácil ni tampoco ser imposible, debe ser realista.

3. DESENLACE

Viene después del segundo cambio de rumbo, tras el cual todo se precipita hacia el esperado final. Es uno de los escollos más importantes a los que nos enfrentamos los escritores de romántica porque el final se sabe de antemano y la pericia es crucial para dotar al desenlace de la originalidad y la sorpresa necesarias para dejar a los lectores con una sonrisa en la boca.

TENSIÓN SEXUAL

No hay novela romántica que se precie que no tenga su ración de erotismo. No se entienden las relaciones de pareja sin sexo, es algo que se espera y que también se suele criticar cuando se deja de lado; forma parte de la vida y del amor y, por tanto, su ausencia en romántica es llamativa.

El sexo puede mostrarse de muy diferentes formas: con tensión sexual patente entre los personajes, con erotismo que deje entrever pero que no enseñe, con sexo de emociones y sentimientos o con sexo explícito. El vocabulario que se utilice en estas escenas tiene mucha relevancia porque no es lo mismo ser explícito que soez. Describir las relaciones sexuales o el erotismo no es transcribir una clase de anatomía ni una película porno, va más allá; no se pretende excitar el cuerpo, sino la imaginación, arrancar suspiros y avivar los sueños.

Dentro del argumento habrá veces que serán necesarios distintos tipos de escenas, puede que los protagonistas primero solo sientan una atracción sexual que derivará en algo más profundo con el tiempo. En este caso, el lenguaje, las expresiones corporales y la ambientación deberán ir en consonancia con lo que estén viviendo los personajes.

La cantidad de escenas eróticas definen si una novela es romántica erótica o no, no tiene nada que ver el lenguaje ni que el sexo sea más o menos explícito. Mantener un equilibrio en el número de escenas de este tipo depende mucho de lo que pida la historia para su desarrollo; igual de malo es quedarse corto que poner demasiadas que no aportan nada y que no sirven para ver la evolución de los personajes.

CONSEJOS FINALES

  • Lee mucho del género, es la única forma de diferenciar la romántica de calidad de la que no lo es.
  • Practica la descripción de emociones. En romántica, más que en ningún otro género, ser capaz de emocionar al lector cuenta muchísimo.
  • No olvides el epílogo. Parece que cuando falta, las lectoras se quedan a medias, quieren saber qué pasa después con la vida de los protagonistas, si consiguen mantener ese amor que tantas renuncias y lucha les ha supuesto.
  • Utiliza un lenguaje sencillo y poco rebuscado. No pretendas hacerte pasar por un académico de la lengua, piensa que la romántica es como la vida.
  • Mantente fiel a ti misma/o. Hay subgéneros que venden más que otros y un tipo de romántica de consumo que está muy alejada de los cánones básicos de calidad. Escribe lo que te dicte el corazón.
  • Mantén la coherencia, tanto en los personajes como en el conflicto y en el desenlace. Pregúntate siempre por qué este protagonista se enamora del otro y viceversa; si no encuentras una respuesta clara y concisa, algo está fallando en tu planteamiento. Las personas no se enamoran porque sí o porque alguien sea muy “guapo”.
  • Hace unos años me dieron un consejo que siempre tengo presente: ¿qué quieres escribir, una telenovela o una película? Tenlo en cuenta antes de meter tramas y más tramas de las que luego no te sea fácil salir.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Te animas a escribir romántica? ¿Ya lo haces? Cuéntame tus impresiones en los comentarios


Créditos de las imágenes:
-Bicicleta por 3194556
-Corazones por Ben_kerckx
-Café por TerriC
-Corazón por congerdesign

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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.

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