En ocasiones, representar los pensamientos de un personaje en una historia es motivo de duda. No tienes claro si se deben usar las comillas o la cursiva, si se tiene que indicar en todas las circunstancias, qué ocurre con las conversaciones mentales y otras tantas incógnitas.

En escritura, hay dos formas de mostrar los pensamientos de los personajes, con estilo directo e indirecto. El primero es similar a un diálogo, pero mental («Ya queda poco para llegar», pensó María), mientras que el segundo forma parte de la narración y se menciona como cualquier otra acción del personaje (María pensó que ya quedaba poco para llegar).

En este artículo voy a entrar en detalle sobre cómo representar los pensamientos en estilo directo y así resolver todas tus posibles dudas al respecto.

LAS COMILLAS

Sí, los pensamientos de los personajes van entre comillas y no en cursiva, como se representan en muchos textos extranjeros. Por influencia de estas novelas, sobre todo en inglés, es común encontrarte con este error en nuestros libros, aunque cada vez se ve menos.

Hay tres tipos de comillas:
« » — angulares, españolas o latinas
“ ” — inglesas
‘ ‘ —simples

La RAE recomienda usar las angulares en los textos literarios y dejar el resto para los fragmentos que ya están entrecomillados, para no crear confusión. Pero también depende de tus preferencias. Si te sientes más cómodo usando las comillas inglesas en tus textos, puedes hacerlo. Eso sí, ten en cuenta que siempre debes emplear las mismas y no saltar de unas a otras según tu conveniencia. Daría la sensación de que el texto no está cuidado.

Ten siempre presente que las comillas son signos dobles. Si se abre un texto con ellas, debe llegar un momento en que se cierren, por muy largo que sea.

También tienen su propio sistema de puntuación. Se deberá añadir cualquiera de los signos de puntuación tras el cierre de las comillas y nunca antes.

«Debí comprar el vestido rojo en vez del negro».

«Debí comprar el vestido rojo en vez del negro.»

CÓMO REFLEJAR PENSAMIENTOS

Los pensamientos de los personajes en estilo directo se entienden como un diálogo. El personaje se plantea cuestiones o dudas en su mente o habla consigo mismo. Por eso, se debe distinguir del resto de la narración con algún signo. En el diálogo empleamos la raya larga o guion y en los pensamientos son las comillas.

Ahora bien, hay diferentes maneras de organizar la información según cuál sea el caso:

1. FRASE SENCILLA

Se escribirá con comillas de inicio y cierre, seguida de un signo de puntuación y una aclaración del narrador, en caso de que la lleve. Aunque la frase termine con un signo de interrogación o exclamación, se deberá puntuar tras las comillas.

«No entiendo por qué me ha dicho eso».
«No entiendo por qué me ha dicho eso», pensó María.
María pensó: «¿Por qué me habrá dicho eso?».

2. FRASE CON INCISO NARRATIVO INTERMEDIO

Cuando las construcciones son más largas y necesitan un inciso narrativo, lo recomendable es escribir la frase completa entre comillas y el inciso entre guiones, siguiendo las mimas reglas que en los diálogos corrientes:

«No entiendo qué ha querido decir —pensó María, preocupada—. La próxima vez que lo vea, se lo preguntaré».

«¿Por qué me habrá sacado otra vez el dichoso tema? —María se limpió las lágrimas con el dorso de la mano—. Habíamos quedado en que no hablaríamos más sobre eso».

Otra opción es abrir y cerrar comillas, dejar el inciso en medio y volver a abrir al continuar con el pensamiento. No hay una opción mejor o peor, depende de tus gustos y cómo te parezca que se queda mejor.

«No entiendo qué ha querido decir», pensó María, preocupada. «La próxima vez que lo vea, se lo preguntaré».

3. PENSAMIENTOS EXTENSOS

En caso de que los pensamientos de un mismo personaje se alarguen durante varios párrafos, deberán seguir las mismas normas que en el diálogo en las intervenciones extensas. Al comienzo de cada párrafo se introducirán comillas de cierre, hasta que el pensamiento se dé por finalizado. Te dejo un ejemplo para que lo entiendas mejor:

«¿Qué va a pasarme ahora que todo ha salido a la luz? Seguro que opinarán de mí que soy un fracasado. No, no lo soy; lo que soy es un cobarde. Tanto tiempo luchando por mantener oculto este secreto para nada. Ahora todos lo saben.
»¿Qué voy a hacer? ¿Lo abandono todo? No. Eso solo empeorará las cosas. Huir no va a servirme de nada en esta ocasión, igual que cuando me marché hace diez años. ¡Menuda estupidez hice!
»Me he metido en un lío tremendo. Debo salir yo solo de él, aunque no sé cómo hacerlo. Ya no sé en quién confiar».

CASOS ESPECIALES

Hay una serie de circunstancias en las que se puede dudar sobre si emplear todo lo que hemos visto antes o no, incluso cómo hacerlo de manera correcta; son los casos de la comunicación entre pensamientos, cuando alguno de los personajes o varios tienen esa habilidad, o el uso de los pensamientos en primera persona.

1. LOS PERSONAJES SE COMUNICAN EN PENSAMIENTOS

Aunque hay diversidad de opiniones en este sentido, te voy a proponer la mejor opción que, en mi opinión, serviría para representar estas situaciones.

Si durante toda tu historia o buena parte de ella los personajes se comunican todo el tiempo en pensamientos, para no tener que utilizar durante toda la novela diálogos entre comillas, podrías aclarar al principio que el diálogo de ellos es mental y utilizar los guiones. De esa manera no crearás confusión en el lector más acostumbrado a leer con guiones que con comillas. Imagina una novela de trescientas páginas escrita por completo con diálogos entrecomillados.

En caso de que los pensamientos se mezclen con el diálogo o haya un personaje que hable en pensamientos y otro no, se pueden usar ambas opciones. Si quieres, puedes aclarar al principio a qué se debe la aparición de las comillas, para no hacer creer al lector que el personaje está pensando.

«Ayúdame a liberar a nuestro pueblo», dijo la voz del dragón en la mente de María.
—¿Cómo voy a hacerlo? —preguntó la joven, dirigiéndose a la criatura.
«Tendrás que utilizar tu poder».

2. NARRADOR EN PRIMERA PERSONA

El uso de la narración en primera persona genera muchas dudas a la hora de plantear cómo introducir los pensamientos del personaje, si se hace entre comillas o no. Cuando se usa la primera persona, se entiende que todo lo que se narra son pensamientos del protagonista (vivencias, recuerdos, dudas, experiencias…), así que no es necesario introducir las comillas.

De igual modo, no hay que emplear verbos como pensé, reflexioné, cavilé, etc. ni siquiera cuando hay preguntas.

Me quedé de piedra cuando oí al dragón. ¿Cómo iba a imaginar que una criatura así podría hablarme? Dudé sobre si responderle o marcharme, pero, ya que estaba allí, tampoco tenía mucho que perder.

Me quedé de piedra cuando oí al dragón y pensé: «¿Cómo iba a imaginar que una criatura así podría hablarme?». Dudé sobre si responderle o marcharme, pero, ya que estaba allí, tampoco tenía mucho que perder.

Si te fijas en estos dos ejemplos, el segundo no es necesario representarlo tal cual está, ni usando el verbo pensar ni con las comillas en la pregunta. Desde el principio hasta el final el personaje está pensando. Incluso esta opción de omitir las comillas puede emplearse cuando utilizamos el narrador equisciente, que es en tercera persona, pero como si fuera una primera. Cada vez es más habitual encontrarlo.

María se quedó de piedra al oír al dragón. ¿Cómo iba a imaginar que una criatura así podría hablarle? Dudó sobre si responderle o no…

Espero que ahora te haya quedado un poco más claro cómo representar los pensamientos de tu personaje, un recurso que viene muy bien en narrativa.

¿Solías tener dudas sobre cómo escribir los pensamientos? ¿Sueles emplearlos en tus textos? Cuéntamelo todo en los comentarios.

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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.

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