Los clichés abundan en la novela juvenil. Todos hemos pecado de usarlos, ni siquiera se libran los superventas. Pero no importa. Se usarán durante años y el lector seguirá devorando esas novelas.

El problema de los clichés es que hacen que la novela sea predecible o poco original, que dé la sensación de que es más de lo mismo.

Pero el truco no está en evitarlos a toda costa, sino en saber cómo manejarlos y jugar con ellos. Es decir, siempre puedes darles la vuelta para sorprender al lector. Conocer estos clichés te ayudará a crear mejores historias y más creíbles.

RELACIONES AMOROSAS

INSTALOVE

Cuando los personajes se enamoran nada más verse. Puede suceder, ya que no es irreal que alguien vea a otro y le encante o sienta atracción. Pero lo usual es que la relación se vaya cociendo a fuego más o menos lento, según decidas o te venga bien para tu historia. Y que haya dificultades. Así no se lo das todo hecho ni al lector ni al personaje.

TRIÁNGULO AMOROSO

Es habitual centrar los problemas de jóvenes en un triángulo amoroso. Seguro que te has encontrado en más de una ocasión con dos chicos enamorados de la prota y ella no sabe a quién elegir. Además, los dos chicos suelen ser apuestos y tener personalidades distintas: uno es malote o melancólico, y el otro dulce y atento.

Un triángulo puede darte mucho juego si lo manejas bien para que no sea predecible. Normalmente el autor deja pistas sobre las preferencias del personaje o rechaza a uno de los dos abiertamente. Por ejemplo, un triángulo bien manejado lo vemos en la trilogía de Cazadores de sombras: los orígenes. No se sabe a cuál de los dos elegirá Tessa y te mantiene en vilo hasta casi el final. Lo mismo sucede con Los juegos del hambre.

PROTAGONISTAS

SOY PERFECTA, PERO NO LO SÉ

Es la típica chica que cree que es fea o que tiene mal tipo. Además, se le añade que piensa que todo lo hace mal, que dice ser torpe y no saber hacer nada. Pero resulta que en realidad es muy guapa y tiene cuerpo de modelo, y, oh, vaya, todo le sale bien. Incluso tiene a varias personas detrás, pero cree que no le gusta a nadie y no se da cuenta. Todos la admiran en secreto, pero ella se considera muy poca cosa.

Lo habitual de estos personajes cliché es que se nos muestren como una chica normal, con una vida normal, que usa solo brillo de labios y va con la cara lavada. Además, vemos cómo se describe mirándose en un espejo (por favor, nunca uses esta opción para describir a un personaje).

EL ELEGIDO

Se suele usar mucho el cliché del elegido. Sobre todo, tiende a ser un personaje en cuyas manos recae una gran responsabilidad, tiene un gran poder y además es huérfano.

El elegido abunda en las novelas juveniles, pero no es una mala opción de historia si sabes cómo gestionarlo. Dale una vuelta para que no resulte predecible, apórtale originalidad.

MARY SUE Y GARY STU

Se les llama así a los protagonistas de sexo femenino y masculino que están idealizados, que son tan perfectos que no parecen reales. Son los típicos que todo lo hacen bien, con personalidad poco definida. Suelen destacar porque tienen megapoderes, se les da todo bien y suelen ser guapos, con algo llamativo, ya sea el color de ojos o el pelo.

A veces coinciden en sexo con el autor y se considera que es un alter ego de él. De hecho, muchos autores aprovechan este tipo de personajes para incluirse en una historia y vivir una aventura soñada.

VISTO REVISTO

Hay elementos que están muy vistos, tanto que nada más verlos lo asociamos con lo que nos evoca. Por ejemplo, un anciano con barba blanca larga nos recuerda a un mago, como podrían ser Dumbledore o Gandalf. O el villano con una enorme cicatriz en la cara, vestido de negro y que acaricia un gato con malignidad y risa de ultratumba. Nos recuerda al malo más malvado de todos, ¿verdad?

En estos casos, es buena idea darles una vuelta y crear otro tipo de personajes que no sean los habituales y sorprendan al lector. Por ejemplo, un mago joven, un villano apuesto y vestido de blanco, etc.

EL EXPERTO NOVATO

A veces, encontramos a personajes que se presentan como novatos porque acaban de aprender a usar la magia o las armas. Pero en cuanto se plantan delante de un enemigo se vuelven expertos. Son los casos de aprendices que luchan contra soldados o magos experimentados, y encima los derrotan.

Si tu personaje es novato, es novato. Y necesitará un proceso de aprendizaje igual que todo el mundo, incluso si es el elegido. Y permítete que falle cuantas veces sea necesario para que aprenda. Será más realista.

AMIGOS

AMIGOS ENSALZADORES

Son esos personajes que solo sirven para admirar al protagonista o escuchar sus problemas, que parecen no tener vida más allá de ellos. Y si la tienen, no importa.

La mayoría de las veces los protagonistas no les preguntan nada sobre ellos, sino que los utilizan de pañuelo o para que les digan lo geniales que son.

Es normal que haya personajes que apoyen a otros y que sean confidentes, como la vida misma, pero dale una vuelta para que no se note demasiado que el personaje los está utilizando.

AMIGO ENAMORADO

Ese amigo de la chica o el chico que siempre estuvo enamorado en secreto y que no le dice nada hasta que ella/él se interesa por otra persona. La mayoría de las veces son amigos de la infancia o tienen una relación muy estrecha.

Y, al final, o bien acaba sufriendo por rechazo y tiene que aguantar ver cómo el amor de su vida se enamora de otro (incluso se rebaja a ayudarlo a conquistarlo). O bien es la pareja perfecta del prota, algo que ninguno había descubierto hasta entonces.

FAMILIA

Es un cliché que la familia del protagonista sea disfuncional. Los padres han muerto o bien se les anula o son demasiado despistados. También los hay que trabajan todo el día fuera y no se enteran de nada.

Cuesta encontrar historias en que haya padres pendientes de sus hijos, familias normales con padres que los ayuden, sean cariñosos, los escuchen y sean amables. Incluso algunas donde haya las discusiones de toda la vida y los padres controlen por wasap a sus hijos.

El problema es que los padres suelen ser incompatibles con muchas historias, sobre todo, si los hijos tienen que realizar ciertas actividades como pasar horas fuera, estar en otro mundo, etc.

ESCENAS Y ARGUMENTO

SORPRESA

Es un elemento que se da en muchos argumentos cliché como que de repente el protagonista era de la realeza y no lo sabía. O bien que ha despertado un poder mágico que no tenía ni idea de que existía. El elemento sorpresa es muy habitual en novela juvenil.

TORPEZA Y DESMAYOS

Se nos presenta un personaje como torpe, que tropieza, sobre todo, para caer en brazos de su interés amoroso. Parece que es alguien con una torpeza perdonable y entrañable, pero a la hora de luchar contra enemigos se desenvuelve con destreza y es capaz de pelear como el mejor, creando una enorme incongruencia.

Igual sucede con los desmayos repentinos cuando un personaje se abruma o se sorprende. A veces sucede para que alguien los salve o les ayude, casi siempre el interés amoroso.

PREDESTINADO

Es el tema de las profecías, de que todo estaba escrito para que los personajes estuvieran juntos o el protagonista salvará al mundo. Esto incluye el rol del elegido.

SUEÑOS

Es habitual que los sueños aparezcan como cliché en novela juvenil: respuestas en sueños, todo era un sueño, pesadillas reveladoras, contactar a través de un sueño, la historia empieza con un sueño… Intenta aportar originalidad a ese sueño o evítalo.

Lo que sí te recomiendo es que no escribas los sueños en cursiva, sino como parte de la narración en redonda, indicando siempre el comienzo y el fin para no perder al lector. Y jamás empieces una novela con un sueño.

DEUS EX MACHINA

Este recurso consiste en utilizar un elemento que de repente resuelve todos los problemas del personaje. Suele ser que despierta un poder mágico que lo ayuda a vencer al antagonista o tal vez por obra de un milagro, un golpe de suerte o la ayuda de alguien poderoso.

Si tu personaje no puede conseguir su objetivo o superar el conflicto durante toda la novela, intenta usar un motivo creíble para que lo logre.

ANTAGONISTA

Además del cliché de la apariencia que hemos visto en un punto anterior, también es un cliché que el antagonista sea un villano que es el puro mal, sin tener más objetivo que la maldad en sí. Es un malo que solo sirve para poner trabas al protagonista por puro placer.

Puede haber algún personaje así, pero no te lo recomiendo. Mi consejo es que trabajes al antagonista, que le pongas unos objetivos y unas motivaciones creíbles para que el lector empatice con él. Así quedará claro por qué actúa como lo hace.

¿Conocías estos clichés? ¿Te acuerdas de alguno más? ¿Cuál es el que has cometido y ni te has dado cuenta? Cuéntamelo en los comentarios


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Correctora, lectora profesional, filóloga, maquetadora, mentora y formadora de escritores. Además, escribo novela juvenil. Ayudo a escritores a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.