Construir una novela no es solo lanzarse a desarrollar una idea que se te ha ocurrido, sin pensar en si podría resultar o no creíble. No importa lo que invente tu mente, tu historia tiene que ser sólida y estar bien construida.

En este artículo quiero mostrarte los pasos para escribir una novela coherente y la forma de comprobar si la has hecho creíble o no. La mayoría de los ejemplos están relacionados con la fantasía, pero lo que se explica podría aplicarse a cualquier otro género.

1. PASOS PREVIOS

Si llevas un tiempo interesándote en la escritura, tal vez hayas oído por ahí algo llamado planificación. Es una opción que tenemos los escritores para desarrollar nuestra historia antes de escribirla y saber después qué caminos vamos a tomar sin perdernos. Seas o no alguien que escribe planificando previamente, el hecho de construir unas reglas o tomar prestadas unas que existen requiere de una organización previa. Si lo haces a lo loco, puede que te encuentres con incongruencias o llegues a pillarte la manos bien avanzada la novela. Todo debe estar bien construido y seguir una lógica.

Una vez tengas esta idea clara, lo mejor es que apuntes en un cuaderno, en un documento, en Evernote o donde tú suelas organizar esas cosas un listado de los elementos de tu historia que quieres desarrollar, sobre todo si son distintos a los conocidos o se emplean de manera diferente: magia, sociedad, tecnología, razas, ciudades, etc.

No importa si escribes novela de fantasía, ciencia ficción o histórica. Si tu historia está basada en hechos reales, también tendrás que darle credibilidad y ubicarla en el momento adecuado. Por ejemplo, no puedes decir que los personajes hablan por WhatsApp en los años 80.

2. DESARROLLAR LOS ELEMENTOS

La mejor forma de desarrollar cada elemento que antes has recopilado es teniendo en cuenta la mayoría de las opciones con las que te puedes encontrar, incluso sus pros y contras. Una forma sencilla de lograrlo es hacerte preguntas, todas las que puedas imaginar. Recuerda que estos elementos deben seguir una lógica y no estar construidos al azar. Tal vez incluso te haga falta investigar un poco en aspectos de tecnología, de momentos históricos, etc. A veces no basta con inventar y decir: como es mi mundo, todo es posible. Y ten en cuenta que elegir unas opciones implica descartar otras.

Por ejemplo, imagina que en tu historia se usa la magia. Algunas preguntas posibles para ver cómo introducirla en la trama podrían ser: ¿quién la usa?, ¿tiene puntos débiles?, ¿se necesita algún objeto para canalizarla?, ¿tiene limitaciones?, ¿cómo ve la sociedad el uso de la magia?, etc.

De esta manera tienes en cuenta todos los detalles posibles. Aunque realices las elecciones según tu conveniencia, sobre todo en mundos creados desde cero, su estructura tiene que mantenerse a lo largo de toda la novela, sin cambiarla según te venga bien en cada momento. Por eso es bueno pensarlo todo bien antes de lanzarse a escribir.

La construcción y desarrollo de estos elementos te servirá como guía y podrás consultarla a cada momento para que lo que escribas sea coherente. Incluso puedes crearte tarjetas de consulta con un resumen de los aspectos más relevantes.

3. PLANIFICAR TU HISTORIA

Una vez que has tenido en cuenta todos los detalles que hemos visto, tienes que crear el argumento de tu historia teniendo en cuenta todas esas opciones. Consultar la guía hará que no te pierdas nunca e incluso te ayudará a inspirarte y mejorar algunas reglas o desarrollarlas de manera más detallada. Organizarte es fundamental para no cometer errores o no contradecirte, algo que nunca te perdonarán los lectores.

Al planificar, ten en cuenta que la información que tienes en tus notas no tiene por qué ser revelada por completo. Muchos de los datos son para ti. Pero si decides contar dicha información, hazlo de manera dosificada y no como una eterna parrafada donde vengan todos los detalles de una sociedad como si fuera una enciclopedia, por ejemplo. Muéstralos poco a poco en acciones de los personajes, diálogos, opiniones o pensamientos, cualquier opción que te parezca oportuna sin ahogar al lector con un derroche informativo.

En este vídeo, Esther Recuero te habla sobre su planificador y te lo regala para que lo descargues y puedas imprimirlo. En él hay un apartado con preguntas para diseñar los elementos de tu mundo, además de otros aspectos interesantes que podrían ayudarte a planificar, sobre todo si nunca lo has hecho.

4. ESCRIBIR TU HISTORIA

Si no eres de los que planifica y te lanzas a escribir con una idea más o menos formada, tendrás que revisar tus notas para no perderte o no cometer errores igual que alguien que planifica. Por eso es mucho más probable que los escritores que no han planificado se pierdan o dejen una historia sin acabar, porque no saben cómo abordarla y se bloquean. También puede dar lugar a incongruencias o elementos sacados de la manga porque te conviene en ese momento. Con una estructura sólida es más complicado que eso suceda.

Tienes que seguir tus propias reglas cuando estás escribiendo. Cometer errores en tu propio mundo es igual que cambiarle el color del pelo a tu protagonista en la página 50. Tu historia no resultará creíble y el lector pensará que le estás engañando. Mientras mejor conozcas cómo funciona lo que has creado, más fácil te resultará escribir con fluidez.

Piensa que el argumento y las escenas también deben ser creíbles, así como los personajes y su evolución a lo largo de la novela.

5. CREAR NUEVAS REGLAS O CAMBIARLAS

Puede ser que mientras planificas o escribes te surja la necesidad de cambiar alguno de los detalles que has creado o te plantees una idea mucho mejor. Si es algo que has inventado tú, podrás modificarlo siempre que quieras, pero revisa bien si esos cambios son compatibles con lo que ya habías planteado y lo que piensas mantener. Si no tienes cuidado, podrías acabar destrozando la novela, siendo incoherente o contradiciéndote.

Por ejemplo, decidiste crear unas plantas con un fruto que obtienen la energía del sol y que son el único alimento de los seres que viven en él. Pero más adelante se te ocurrió plantear que era mejor que en ese mundo fuera siempre de noche, porque te venía bien para otras escenas. ¿Qué pasa entonces con las plantas? Han muerto en el capítulo uno, pero se te ha olvidado mencionarlo y los lectores se echan las manos a la cabeza, pensando en cómo se te ha olvidado algo tan importante. En consecuencia, toda la raza también está muerta, porque no puede comer, así que no tienes historia. Como ves, tendrás que adaptar todo el mundo a los cambios. Puedes decir que las plantas obtienen la energía de la luna y asunto resuelto.

6. VERIFICAR TU HISTORIA

Cuando leas el primer borrador, tendrás que comprobar si lo que has planteado es coherente y se entiende bien tal cual está escrito. Por mucho que pienses que es inventado y tú pones las normas, a veces algunos aspectos o elementos no encajan con otros. La mejor forma de hacer una comprobación es con una lectura detallada, fijándote en todos los aspectos y en cómo los has desarrollado.

Por ejemplo, imagina que has creado una sociedad donde no hay electricidad y se te ha olvidado mencionar cómo se iluminan las viviendas de noche. Te has pasado toda la novela diciendo que por la noche los personajes hacían diferentes acciones en sus hogares, por supuesto, sin dar evidencias de que no veían ni torta, no se chocaban contra los muebles o ni siquiera que era una raza que podía ver en la oscuridad.

Aunque tengamos creada nuestra lista de elementos bien desarrollados, a veces se nos pueden pasar algunos detalles. La verificación te ayudará a saber si vas por buen camino. Y hazte siempre preguntas, muchas preguntas, como te las haría un niño curioso: por qué, por qué, por qué… y si… y si…

7. EL PODER DE LOS LECTORES CERO

Si has llegado a la conclusión de que tu historia es coherente y está genial tal cual la has escrito, es el momento de contar con la ayuda de los lectores cero. Insísteles en que te digan si lo que has inventado es sólido o no. También si se entienden bien los conceptos, algo no ha quedado muy claro o qué aspectos no tienen mucho sentido. Ellos notarán si hay algún elemento que no encaja, se contradice o lo has incorporado en el último momento porque te convenía, pero antes jamás lo habías mencionado.

Un error común es que tú conoces la historia, la tienes en la cabeza, y a veces se te olvida tener en cuenta que otros no tienen la misma información que tú, así que no pueden entenderla de la misma manera. Los lectores cero serán fundamentales en este caso y te dirán cuándo la historia cojea.

Para que les resulte más fácil, tendrás que señalarles el camino. Crea una lista de preguntas específicas para ellos, relacionadas con las reglas que has creado. No temas ser pesado o plantear muchas dudas, porque los lectores cero están para ayudarte. Si no les entregas antes un documento con dichas preguntas, puede que se les pasen los detalles y no se acuerden si se lo comentas algunas semanas después. Así estarán más atentos a posibles errores y sabrán qué es lo que te interesa mejorar.

Espero que este artículo te haya ayudado a enfrentarte con otros ojos a la creación de tu historia. Piensa que tener un argumento sólido es algo fundamental. Si los lectores descubren un error de coherencia, tienes un problema. Consigue que tu historia se sostenga y tendrás una novela creíble.

¿Sueles planificar los elementos de tu novela? ¿Inventas sobre la marcha? Cuéntamelo en los comentarios.


Créditos de las imágenes:

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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.