A los que escribimos nos surgen ideas a cada momento. No sé tú, pero yo voy rápido a apuntarla en una libreta o en Evernote. Cuando esa idea es genial, lo primero que piensas es que puedes convertirla en una historia.

Pero siento ser una aguafiestas y decirte que, por muy buena que sea, una idea no siempre permite que se desarrolle un argumento al completo. Muchas veces esos pensamientos solo se quedan en un boceto o son aplicables a una escena concreta o, con un poco de suerte, a un relato, pero no a algo más extenso como una novela.

Muchos de los problemas a los nos enfrentamos los escritores son los bloqueos, la falta de desarrollo o el abandono definitivo de una historia cuando nos adentramos un poco en ella y no sabemos cómo seguir. No siempre tiene que ver, pero en muchas ocasiones se debe a la mala elección de una idea inicial.

En el artículo de hoy voy a enseñarte, con ejemplos, a valorar si alguna de tus geniales ideas podría convertirse en una posible historia. Aprenderás a sacarle todo el jugo y a valorar si estás perdiendo o no el tiempo con algo que no merece la pena continuar. Así evitarás bloqueos posteriores o el abandono definitivo de una obra empezada.

LLUVIA DE IDEAS

Aunque te parezca un método muy sencillo, es la mejor manera que tienes para averiguar si tu idea es lo suficiente sólida o no como para escribir una historia con ella. Todo consiste en estirarla y crear infinitas posibilidades.

1. EL MÉTODO

Esta lluvia de ideas engloba todo lo que podría dar lugar a una historia, desde lo más sencillo hasta lo más imposible o absurdo. En este aspecto debes dejar de lado la censura y apuntar todo lo que te venga a la mente, por muy loco que sea. Ya tendrás tiempo de avergonzarte y tachar después. Ante todo, déjate llevar. Nadie va a juzgarte.

¿Por qué debes dejarte llevar? Porque cuando realizas este ejercicio das rienda suelta a tu creatividad. Y la imaginación llama a la imaginación. Puede que surja de repente una respuesta que ni siquiera te habías planteado al principio y sea la clave para una gran obra.

No importa si unas ideas no tienen que ver con otras ni si tienen o no sentido, no vas a armar la historia con todo lo que ha surgido en este ejercicio. Solo vas a ver las opciones de las que dispondrías.

Te recomiendo que hagas este ejercicio a mano. Este tipo de escritura es mucho más productiva que si lo haces en el ordenador. Activa más regiones de nuestro cerebro, nos hace ejercitar la memoria, impide distracciones y otros tantos beneficios.

Si no consigues estirarla bastante y tus respuestas son muy limitadas, es que estás ante una idea pero no una historia. No te preocupes si crees que era genial y te da lástima desecharla; guárdala porque nunca se sabe si podrías usarla para escenas de otras novelas.

2. LAS PREGUNTAS

Para ayudarte con esta lluvia de ideas puedes hacerte preguntas por temas y responder con diferentes posibilidades, tantas como tu imaginación quiera.

Te dejo algunas opciones, aunque hay muchas más:

¿Quién quiere algo y por qué?
¿Qué quiere conseguir el personaje?
¿Quién se opone a que lo consiga?
¿Dónde sucede la historia? ¿En qué época o país?
¿Cuál es el problema principal?
¿Qué quiero mostrar con esta historia?

3. EJEMPLO

Imagina que «me» ha surgido la idea de escribir sobre: una escuela de magia.

Algunas de mis preguntas pueden ser:

¿Quien va a vivir mi historia?: una niña de diez años, un chico de quince años, una profesora que odia a los magos, un director que quiere dominar el mundo, un dragón que no escupe fuego, un chico que no puede hacer magia.

¿Cómo será la magia?: proyectada con las manos, con una varita, a través de cristales canalizadores, a través de báculos, con la ayuda de plantas, a través de criaturas, desde una torre de energía.

¿Quién puede hacer magia?: todo el mundo, solo algunos elegidos, los nacidos el uno de cada mes, solo algunos clanes o razas, los que nacen con una marca, los hijos de otros magos.

¿Dónde estará la escuela y cómo será?: un castillo cerca de un lago, una fortaleza perdida en la montaña, una ciudad en el fondo del mar, un edificio camuflado en una gran ciudad, un rascacielos.

¿Cuál es el objetivo principal?: el protagonista es incapaz hacer magia y tiene que conseguirlo, va a conocer al amor de su vida, va a ser domador de dragones para quemar las ciudades de los no magos, tiene que enfrentarse a un mago malvado.

ELECCIÓN DE IDEAS

De todas las opciones que han surgido, tendrás que elegir las que más te gusten o encajen entre ellas. Piensa en cómo podrías montar una historia con lo que tienes. Ya sabes que, si la lluvia de ideas no ha dado de sí o te saldría un argumento flojo, tu idea inicial servirá para engrosar esa lista de posibles escenas que nunca se convertirán en novela. Es el momento de abandonar en busca de opciones mejores.

Para tomar una decisión sobre qué elegir y qué no, básate en tu motivación. ¿Sobre qué estás dispuesto a escribir? Puede que una historia tenga mucho jugo, pero no sea la que más te motive a desarrollarla o con la que pasar los próximos meses escribe que te escribe.

Ve tachando las opciones que menos te gustan y poco a poco filtrando hasta quedarte con las más valiosas o a las que podrías sacarle más jugo. Piensa bien tus respuestas.

¿Dónde estará la escuela y cómo será?: un castillo cerca de un lago, una fortaleza perdida en la montaña, una ciudad en el fondo del mar, un edificio camuflado en una gran ciudad.

Me conviene que tenga esta ubicación porque planeo hacer que los personajes vayan a la escuela en tren; creo que la mejor forma de pasar desapercibidos ante el mundo no mágico es un lugar apartado. El lago me servirá para tal o cual escena, etc.

¿Cuál es el objetivo principal?: el protagonista es incapaz de hacer magia y tiene que conseguirlo, va a conocer al amor de su vida, va a ser domador de dragones para quemar las ciudades de los no magos, tiene que enfrentarse a un mago malvado.

Las razones son porque quiero añadirle romance a mi historia por tal o cual motivo, porque es adecuado a mi género, etc. Y creo que es mejor que haya un antagonista personaje, de modo que se libre una lucha entre el malo y el bueno.

EL GANCHO

En caso de que tengas diferentes posibilidades y no sepas qué decisiones tomar ante la avalancha de ideas, primero de todo, céntrate en localizar lo que te va a permitir iniciar una historia. Sin algo sólido que una todas esas ideas, serán solo eso, una mezcla que no lleva a nada concreto.

Para que un lector se enganche a tu obra tiene que sentir empatía con el personaje y meterse en su piel, pero para ello tienes que ofrecerle una situación lo suficiente atractiva como para generar su interés:

¿Conseguirá matar al mago malvado?
¿Conseguirá el amor de su vida?
¿Conseguirá domar dragones para destruir las ciudades de sus enemigos?

Los ganchos pueden estar relacionados con los personajes, con el conflicto principal, con el problema, con la intriga, etc. Depende del género de tu futura historia.

Para descubrir el gancho, indaga en lo que tiene más fuerza de todo lo que has planteado, lo que podrías destacar para hacer que el lector se haga preguntas y necesite saber qué pasará después. Ese será el inicio de todo un mundo por descubrir, un mundo que solo tú vas a ofrecerle.


Si tu idea ha generado las suficientes variantes y si has encontrado algo que sirva de gancho, estás ante una posible historia. Ahora solo queda adentrarse en ella, planificarla y desarrollarla a tu gusto. Y pronto tendrás una obra de la que enorgullecerte.

¿Conocías esta forma de desarrollar una idea? ¿Qué métodos sueles utilizar? Cuéntamelo en los comentarios.


Créditos de las imágenes: pertenecen a las películas de «Harry Potter» (Warner Bros)

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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.