Crear un protagonista para tu novela juvenil y que deje huella no es sencillo. No basta con ponerle un nombre estupendo y una apariencia, y lanzarlo al mundo.

La clave para dar con el protagonista perfecto para tu historia es conocer antes la propia historia. Si sabes de qué trata y qué va a pasar, tendrás al personaje que mejor encaje y luego podrás moldearlo.

Te recomiendo que crees una ficha con los datos necesarios para tu historia y la utilices con protagonistas futuros. Estas ideas también pueden ayudarte a crear al antagonista o personajes secundarios. Para la ficha, siempre puedes guiarte por los consejos de este artículo, de ideas que se te ocurran conforme las necesites o bien tomarte un café con el personaje. Siempre funciona.

¡Vamos a desgranar al protagonista perfecto!

APARIENCIA

Ya sabemos que la apariencia no lo es todo, pero en una novela es fundamental explicar cómo es tu personaje para que los lectores se hagan una idea mental de él (y mientras antes, mejor). De otro modo, cada cual lo imaginará de una forma distinta.

Si eliges unos rasgos, mantenlos durante toda la novela. No le pongas ojos azules al inicio y verdes al final, a no ser que un hechizo mágico se los haya cambiado o use lentillas de colores, claro.

No te detengas solo en los rasgos elementales. Ve más allá. Decir que un personaje es alto, bajo, gordo o flaco no aporta mucho. Esos términos son subjetivos porque cada cual tenemos un concepto diferente de la altura o el peso, basado en nuestras experiencias o comparaciones. Defínelo más, compáralo con algo que conozcas. Incluso puedes ayudarte con imágenes encontradas en internet o de famosos que tengan algún detalle similar a tu idea. Esto es para ti, no hace falta que lo muestres si no quieres, claro.

Añádele otros rasgos como son los gestos, un elemento diferente (cicatriz, hoyuelos, pecas, etc.), su forma de caminar o de hablar, tatuajes, piercings…

Descríbelo todo con el mayor detalle posible. ¿Por qué se hizo ese tatuaje? ¿En qué lugar lo tiene? ¿Qué le cuenta a los demás sobre él? ¿Esconde algo secreto? Piensa que estas fichas son para ti. No hace falta que aparezca todo en la historia. Pero mientras más lo definas, más fácil te resultará conocerlo y escribir sobre él.

PERSONALIDAD

Definir la personalidad del protagonista de tu novela será clave para saber cómo va a pensar, sentir o se va a comportar en la historia. Así será coherente con todo lo que haga y no actuará de forma extraña.

Si eliges un perfil, deberás mantenerlo a lo largo de toda la novela, a no ser que sea un rasgo que el personaje vaya a cambiar por la propia evolución. Aunque eso no puede pasar de buenas a primeras, tiene que ser coherente.

Por ejemplo, si tienes un protagonista tímido, es normal que le dé vergüenza hablar en público. Sería poco coherente que se mostrara tímido y la primera vez que saliera a un escenario derrochara soltura. Pero sí puede evolucionar y vencer esa timidez a lo largo de la historia con diferentes pruebas a superar.

En la personalidad, sería bueno introducir puntos fuertes y débiles del personaje. Por lo menos de tres a cinco de cada uno.

Los puntos fuertes pueden ser relacionados con su personalidad, con virtudes o talentos: inteligente, creativo, manitas, valiente, etc.

Los puntos débiles pueden ser relacionados con su personalidad, con defectos o carencias: egoísta, envidioso, rencoroso, torpe, mimado, se enfada con facilidad, rompe cosas cuando se enoja, etc.

OPINIONES

Las opiniones o valores del protagonista también son importantes para conocer su visión y qué piensa de lo que lo rodea.

Mientras más sepas sobre él, mejor. Te ayudará a crear conversaciones más interesantes y a hacerlo moverse por el mundo de una manera más realista. Parecerá que tu protagonista tiene vida propia.

Será bueno saber qué adora, qué odia, qué desea, qué teme, sus creencias, sus prejuicios, qué opinión tiene sobre ciertos temas, etc. Todo lo que se te ocurra.

SU PASADO

Es importante tener en cuenta su pasado para entender la persona que es hoy, en el momento en que se cuenta la historia.

Definir el pasado, logrará que se entiendan sus virtudes, miedos o defectos, así como formas de comportamiento y creencias. Buena parte de esto será para ti, no será necesario que lo indiques en la historia, aunque puedes mencionar algunos detalles.

Escribe un breve resumen donde hables sobre su infancia, lo que le enseñaron sus padres o tutores, cómo le afectó su pasado para ser la persona que es ahora, que miedos tuvo y no pudo superar, etc.

Por ejemplo, un personaje que no consiguió superar una prueba importante en el pasado y ahora ha perdido la confianza en sí mismo, al punto de que ha tirado la toalla. Superar lo que le sucedió e intentarlo de nuevo será todo un reto para él. De ti depende que lo logre o no.

El pasado no tiene por qué definir tu historia, pero puede ayudar. Es decir, puedes tener una novela de un protagonista al que quiere matarlo un antagonista, pero que a la vez se siente inseguro por ese fracaso que tuvo en el pasado. Eso hará que todo se complique y la historia sea más interesante.

EL MUNDO QUE LO RODEA

Es importante tener en cuenta lo que rodea al personaje, relacionado con su familia, padres o tutores, hermanos, abuelos, pero también sus estudios, trabajo, aficiones e intereses…, es decir, todo lo que tenga relación con él, dónde vive, cómo, qué hace, etc.

Todo ello te puede aportar ideas sobre cómo construir el mundo que rodea al protagonista y plantear escenarios, pero también posibles habilidades o intereses acordes al personaje.

Por ejemplo, un adolescente que se ha criado en una banda de ladrones. Seguramente tenga unos valores que le ha inculcado dicha banda y un sentido de pertenencia al grupo muy arraigado. Además, sabrá robar una cartera o abrir una puerta con facilidad. Y ese aprendizaje le hará ser sigiloso, hábil con las manos, o rápido y ágil a la hora de huir. Su forma de vida lo ha vuelto mentiroso y desconfiado con los demás.

En un solo párrafo, tenemos varios detalles: cómo vive el personaje, sus creencias y enseñanzas relacionadas con el pasado, su educación, habilidades y personalidad.

Como ves, unas ideas conectan con otras y, según tu elección, puedes ir desgranando al protagonista de tu novela hasta formar una conexión extraordinaria. Y ya solo quedará contar su historia.

¿Te resulta fácil crear un protagonista para tu novela? ¿Qué es lo que más te cuesta definir? ¿Y lo más sencillo? Cuéntamelo en los comentarios.


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Correctora, lectora profesional, filóloga, maquetadora, mentora y formadora de escritores. Además, escribo novela juvenil. Ayudo a escritores a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.