Aunque no lo parezca, la elección del narrador que vas a utilizar en tu historia es fundamental. Es esa voz que nos va introduciendo en la trama y que es tan diferente según el tipo de libro con el que nos encontremos y nuestra forma de escribir.

Cuando corrijo las historias de otros, me doy cuenta de que algunos de los fallos que se producen en la estructura de la historia tienen que ver con la mala elección de un narrador. En muchas ocasiones, es algo que se puede solucionar con algunos cambios, pero en otros puede que destroce una novela y tengas que reescribirse al completo. Para evitar estos problemas, basta con llevar a cabo unos pasos previos que te diré a continuación. Si con todos ellos, no tienes claro si has elegido al narrador adecuado para tu historia, tal vez te convenga contar con lectores cero de calidad o solicitar un informe de lectura.

En el artículo de hoy voy a hablarte de cómo elegir el narrador adecuado para tu historia y de las consecuencias que podría tener tomar una decisión u otra. Además, te enseñaré algunas de las opciones que tienes y cuáles son sus ventajas e inconvenientes. Solo te faltaría elegir.

QUÉ HISTORIA QUIERES CONTAR

Elegir al narrador no es algo que tengas que hacer nada más empezar a desarrollar un argumento. Antes deberías sentarte y pensar en la historia que quieres contar. A partir de ahí puedes decidir la mejor forma de hacerlo, desarrollando el contenido. Para ello, es fundamental (o muy recomendable) haber planificado o tener una idea más o menos general de cómo se desarrollarán los hechos, sobre todo de las escenas principales.

¿Por qué? No es lo mismo contar una historia en primera persona, donde el personaje va a explicarte lo que le va ocurriendo y cómo se siente a que el narrador cuente una historia donde necesitamos saber una exposición de los hechos y cambiar de puntos de vista continuamente. Dependerá del género de tu novela y de lo que estés dispuesto o no a contar.

En este aspecto, es muy importante tener en cuenta el punto de vista. Una misma historia no se escribirá igual si la cuenta el protagonista, alguien que pasaba por allí y presenció los hechos o alguien a quien le contaron una anécdota que sucedió antes de que naciera.

A partir de aquí, solo habrá que investigar qué es lo que más te conviene.

CÓMO DESCARTAR

Para saber más o menos qué narrador sería el adecuado para tu historia, un truco sencillo es hacerse preguntas que te ayuden a descartar opciones:

  • ¿Necesito entrar en la mente y emociones de todos mis personajes o de varios de ellos?
  • ¿A cuántos personajes necesito implicar realmente? ¿Es importante para la trama revelar lo que saben todos? Puedes hacer una lista con el papel de cada uno y su relevancia en la historia.
  • ¿Qué escenas voy a contar? ¿Todas están relacionadas con un mismo personaje? No es lo mismo si tu personaje no puede situarse en algunas escenas que tienes planteadas, como en el pasado o en el futuro, o en lugares a donde no puede acceder por diversos motivos.
  • ¿Necesito que el lector sepa todo lo que ocurre o solo parte de la información?
  • ¿Qué tono va a usar el narrador?
  • ¿El personaje contará su historia? ¿Alguien será testigo de esta historia?
  • ¿Me conviene que haya limitaciones según mi estructura o escenas?
  • ¿Qué papel va a tener el narrador en la historia? ¿Va a ser objetivo o subjetivo?
  • Y todas las que se te ocurran y te ayuden a decidirte. No vaya a ser que te arrepientas una vez lleves media novela escrita.

TIPOS DE NARRADOR

Cada narrador tiene unas posibilidades y excluye otras. Si usas uno de ellos, deberías mantenerlo hasta el final y no saltar de uno a otro para no confundir al lector. Si estás empezando a escribir y no tienes claro cuál es tu estilo ni con qué narrador te sientes más a gusto, es recomendable que te quedes con uno subjetivo (protagonista o equisciente) y que te centres en un personaje o tal vez dos.

Hay algunos narradores más, pero he querido entrar en detalle solo en los más usuales:

1. NARRADOR PROTAGONISTA Y TESTIGO

El narrador protagonista está escrito en primera persona. Es el mismo personaje y habla como él. Se escribe desde el «yo». Es fácil de usar porque bastaría con ponerse en el lugar del personaje y pensar en cómo relatarías los hechos si te sucedieran a ti o qué podrías o no hacer en determinadas circunstancias.

En primera persona también tenemos al narrador testigo, que es el que cuenta los hechos que suceden a otros, pero en los que está presente e interviene. Es un observador, pero subjetivo. Emplea también la primera persona.

Ventajas:

  • Expone las situaciones como las vive o siente, y se pueden seguir todos sus pasos al mismo ritmo que él. El lector irá descubriendo lo que descubre el personaje.
  • El lector comparte las vivencias y se mete en su piel o entra en su cabeza, lo que genera mayor empatía.
  • Los pensamientos forman parte de la narración y no es necesario emplear las comillas para representarlos.
  • Si necesitas entrar en la mente de varios personajes protagonistas, es mejor saltar de uno a otro cambiando de escena o capítulo.

Limitaciones:

  • No puede entrar en la mente de otros ni saber lo que sienten.
  • No puede saber el futuro.
  • No puede saber aquello que no ha vivido, oído, leído, visto, etc.
  • No puede saber los motivos por los que otros se comportan como lo hacen.
  • No sabe lo que ocurre en otros lugares a no ser que se lo cuenten.

Posibles errores:

  • Explicar con rotundidad cómo se sienten otros o qué piensan, así como por qué toman una serie de decisiones, lo que no sería coherente.
  • Que hable el autor y no el personaje. El tono debe ser el del personaje, su forma de expresarse, en coherencia con su personalidad, edad, educación, etc. Las intervenciones del diálogo serán similares a las de la narración en estos aspectos.
  • Explicar en vez de mostrar, usando verbos como «sentí», «vi», «noté», etc. Es mejor describir las acciones de los personajes que explicarlas de esta manera. Enriquecería tus escenas.
  • El problema de describirse a sí mismo de una manera tan usual como mirarse al espejo o enumerar una serie de rasgos tipo «soy de esta manera, tengo el pelo así y los ojos de esta otra».
  • Abusar de los posesivos para referirse a objetos o partes del cuerpo: mi mano, mi pierna, mi bolso, mi cuarto, etc. En la mayoría de las veces no es necesario: Puso la mano en mi hombro = me puso la mano en el hombro.

Novelas en primer persona: Tokio blues de Haruki Murakami, Crepúsculo de Stephenie Meyer, Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle (narrador testigo), Jane Eyre de Charlotte Brontë, Los juegos del hambre de Suzanne Collins, Muerto hasta el anochecer de Charlaine Harris.

2. NARRADOR EQUISCIENTE

Se escribe en tercera persona, desde el «él/ella», pero se plantea con las limitaciones de una primera. Este narrador sigue al personaje durante todo su recorrido y presenta solo lo que él siente, piensa o hace.

En muchos aspectos, las ventajas, limitaciones y los posibles errores coinciden con el narrador en primera persona, así que solo enumeraré algunos de ellos.

Ventajas:

  • Es fácil que el lector conecte con él, porque empatizará con el personaje y podrá meterse en su piel.
  • Permite alternar entre varios narradores o personajes a los que sigue. En ese aspecto, también es recomendable cambiar de escena o capítulo cuando se cambie el punto de vista.
  • Las opiniones, valoraciones o juicios del narrador son similares a las del personaje al que sigue.
  • Los pensamientos del personaje se pueden incluir como parte de la narración, incluidas las preguntas que se hace. No hace falta añadir las comillas en la mayoría de las situaciones.

Limitaciones:

  • Solo puede saber lo que ha visto, le han contado, ha leído, etc.
  • Puede explicar lo que piensan o sienten otros en base a suposiciones o sugerencias. Igual ocurre con los comportamientos de los demás.

Posibles errores:
Similares a la primera persona.

Novelas con narrador equisciente: Juego de Tronos de George RR Martin, It de Stephen King, Harry Potter de JK Rowling, Seis de Cuervos de Leigh Bardugo, El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde, El beso de medianoche de Lara Adrian, El Guardián invisible de Dolores Redondo.

3. NARRADOR OMNISCIENTE

Es el que todo lo sabe y todo lo ve. Está escrito en tercera persona, tanto del singular como del plural. Es externo y no representa a ningún personaje en concreto.
Este narrador se usa cada vez menos en la narrativa actual.

Ventajas:

  • Sabe lo que no conoce el resto de personajes: todo lo que ocurre, las emociones hasta lo que sucede en otro lugar.
  • Es más creíble, porque expone los hechos como son. Se puede dar el lujo de juzgar o hacer valoraciones.
  • Puede hacer saltos temporales.
  • No sugiere, expone los hechos.
  • Permite saltar de un personaje a otro, al punto de que el lector puede saber lo que piensan o sienten todos los personajes que se encuentran en una misma escena.
  • Es objetivo.
  • Puede anticipar los hechos o saber el futuro y conocer el pasado.
  • Los pensamientos de los personajes se representan entre comillas.

Limitaciones:
No suele tener ninguna.

Posibles errores:

  • Saltar de una cabeza a otra de manera continua puede abrumar al lector. Si se usa este narrador, es recomendable elegir un par de personajes y alternar entre ellos en vez de todos los presentes.
  • Puede revelar información importante para la trama en momentos en los que no es necesario o poco recomendado. Habría que tener cuidado al exponer los hechos.
  • Se puede anular la intriga al adelantar acontecimientos o mostrar las intenciones de todos los personajes. Ejemplo: la chica quiere indagar sobre los sentimientos del chico. En vez de dejar la incógnita durante un tiempo hasta que se resuelva la duda, el narrador entra en la mente del chico y muestra que la corresponde desde el inicio, aunque ella no lo sepa. Para el lector no tendría sentido que la chica siguiera investigando.
  • Al ser más objetivo, el lector se implica menos con la historia que con los narradores más subjetivos.
  • Se puede confundir al narrador con el escritor o hacer este valoraciones personales. También que el tono sea el del autor y no el del narrador, al no crearlo como si fuera un «personaje» externo a él.

Novelas con narrador omnisciente: Guerra y paz de León Tolstoi, El señor de los anillos de Tolkien, El tesoro del alcázar de Manuel Sánchez-Sevilla, El médico de Noah Gordon, Willow de Wayland Drew.

¿Sueles tener claro qué narrador usar desde el principio? ¿Cuál es el que más sueles emplear en tus textos? Cuéntamelo en los comentarios.


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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.

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