Cometer errores de escritura es muy habitual cuando nos enfrentamos al reto de escribir una novela. Sin embargo, hay algunos que nos delatan como escritor novato. Conocerlos te ayudará a crear una historia mejor estructurada, redonda.

En este artículo entro de lleno en 7 errores habituales y te doy opciones de mejora o alternativas para evitarlos.

1. REVELARLO TODO

Contar toda la información posible sobre los personajes o el mundo donde se mueven puede ser un reto. A veces creemos que los lectores no van a entendernos y soltamos una avalancha informativa, todo eso que hemos recopilado en fichas durante meses.

Intenta no soltarlo todo seguido, sobre todo, durante un mismo fragmento extenso tipo diálogo o narración. Abrumarás al lector con tanta información. Evítalo al comienzo de la historia, en que el lector aún no ha empatizado con el personaje y sus problemas. Una vez que lo tengas atrapado en tus redes, será distinto.

Cuando rellenas una ficha de personajes, mundos, historia, ideologías, pasado, reglas, magia, etc. deberías ir con la idea que esa información te ayudará a escribir a ti, pero que no hace falta mostrarlo todo. Te dejarás atrás muchos de esos datos que has recopilado. Este error de escritor novato es muy habitual en novelas históricas, de ciencia ficción o fantasía.

2. EL PERSONAJE YA LO SABE

Otro fallo surge cuando el personaje habla sobre algo que ya sabe y se nota que lo menciona como dato informativo para el lector. Queda forzado y poco creíble. Parece que el personaje sufre una amnesia repentina que no viene a cuento.

Ejemplo: —Acuérdate, Juan, de que le robaste a Fulanito y que su hermana te ama, y por eso ahora nos persigue y quiere matarnos.

Este ejemplo queda muy cantado porque no es la mejor forma de explicarle al lector en qué situación se hallan los personajes y por qué huyen de alguien.

Lo natural es que se muestre en la narración, pero de manera natural. Una forma de conectarlo es como un recuerdo o pensamiento asociado a un diálogo:

—¡No vamos a librarnos de él! —se quejó Juan, recordando su error. ¿En qué momento se le ocurrió robarle a Fulanito?

3. EL LECTOR NO SABE LO MISMO QUE TÚ

Un error de escritor novato que pasa desapercibido para cualquiera surge a la hora de presentar elementos desconocidos o inventados, y descripciones de mundos o lugares.

Si tienes que responder a tus lectores «es que yo aquí quería mostrar…», mal vamos. Al lector no le importa tu intención, sino lo que hay plasmado en el texto.

Para estos casos, los lectores beta son una excelente ayuda. Pídeles sinceridad y pregúntales si han entendido conceptos extraños, difíciles de entender o descripciones de lugares.

Por ejemplo, para mi última novela, Aeteria, creé el concepto de atria, una especie de portal de luz que conectaba mundos distintos. Al finalizar las lecturas cero, pregunté a mis lectoras cómo se imaginaban un atria y qué creían que era. También les pregunté cómo se habían imaginado paisajes que yo había descrito. Así descubrí fallos en mi forma de plantear la información.

Como ves, su ayuda puede ser una buena guía para ver si vas por el camino correcto. No es tan fácil plasmar en un texto las ideas que tenemos sobre algo.

Y siempre ten en cuenta si lo que explicas es necesario para la historia y si tienes que dar tantos detalles. Deja también que el lector saque sus propias conclusiones y dé rienda suelta a la imaginación, no se lo des todo mascado.

4. EL LUGAR IDÓNEO

Es importante saber cuándo transmitir la información de la historia, añadir pensamientos o valoraciones de los personajes. Un error de escritura habitual es encontrarse con escenas donde estos elementos no encajan y, a pesar de ello, se introducen sí o sí.

Por ejemplo, podemos adentrarnos en pensamientos si tenemos a un personaje sentado viendo el atardecer, un momento contemplativo y propicio para divagar. O bien añadir información sobre el pasado de los personajes en una conversación profunda sobre su vida o experiencias.

Ahora bien, introducir este tipo de información en medio de una persecución, un tiroteo, una batalla, etc. no encaja bien. Estará fuera de lugar por muy importante que sea dicha información y restará fluidez a la escena; se leerá a saltos o con cortes.

5. SEMBRAR Y COSECHAR

Entre los errores de escritura, otro que delata a un escritor novato es sacarse elementos de la manga en los lugares o momentos más inesperados.

Ya sabes que no se debe mostrar toda la información del tirón, sino dosificarla y guardar siempre un as en la manga para sorprender al lector y generar intriga. Pero introducir un elemento de la nada suele verse como un timo.

Se nota mucho en: poderes repentinos que salvan a personajes, enemigos de los que nunca se ha sabido y salen al final, el asesino es alguien que no se ha presentado antes, objetos que aparecen de la nada sin ayuda de magia, información repentina que choca con lo que se sabía, etc.

Ejemplo, si tu personaje va a usar una linterna porque va a entrar en una gruta, escenas antes deberás mencionar que ha conseguido dicha linterna, que siempre la lleva en la mochila o lo que consideres. Pero la linterna no debería aparecer de repente porque te conviene para la escena.

En ese sentido, hay que sembrar información para cosechar escenas coherentes y que todo esté bien conectado. Por eso, es muy recomendable planificar antes la historia y saber qué necesitas a cada momento.

6. EL ELEMENTO OLVIDADO

Seguro que has oído hablar del arma de Chéjov. Decía que cada elemento de la narración debe ser imprescindible o si no, hay que eliminarlo: «Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí».

En más de una ocasión nos detenemos en elementos y les damos importancia, captamos la atención del lector sobre ellos, pero luego los olvidamos.

Por ejemplo, mencionamos que un personaje tiene una carta, que es muy importante y que su contenido es crucial para la historia. El personaje guarda la carta y no se menciona nunca más qué decía. El lector va a preguntarse por la dichosa carta toda la novela.

Esto no solo sucede con objetos físicos, sino también en diálogos o en la información que se muestra. Sucede cuando se cambia sin motivo de tema, se dejan cabos sueltos, la atención de un personaje se centra en algo para nada o se olvidan detalles como que tu personaje estaba herido.

Se torció un tobillo, pero al momento corría como un atleta cuando lo perseguían unos bandidos. Si tu personaje estaba herido, tendrá dificultades para caminar. Así que, si no te conviene, mejor evita que se doble el tobillo y ponle una herida en la mano.

7. DESCRIPCIÓN DE PERSONAJES

No es un error en sí describir a todos los personajes de la misma manera, pero es recomendable no presentarlos siempre con una parrafada de rasgos físicos, ropas, complementos, etc. y sin importar la relevancia que tiene dicho personaje.

Conocer hasta el mínimo detalle sobre una camarera que atiende al protagonista y que no vuelve a salir es innecesario. A no ser que su descripción aporte algo relevante a la historia. Piensa que todo lo que describas debe ser útil para el lector.

Para estos casos, lo mejor es alternar las formas de describir y la cantidad de información. Por ejemplo, para no soltar la lista de datos, puedes mencionar algunos detalles del personaje como introducción y espaciar el resto: un personaje mira a otro enfadado, y destaca sus ojos y el color. Mientras sigue el diálogo, menciona algo del pelo o le llama la atención la ropa que lleva.

Y es buena idea alternar formas de presentar a los personajes. Aquí te dejo algunas ideas:

  • Con lista de rasgos, a modo de descripción simple: Tiene el pelo corto negro, los ojos grises, lleva gafas…
  • Con la acción: Se echó la trenza pelirroja sobre el hombro (tienes tres datos: color de pelo, longitud y peinado)
  • En el diálogo: —Qué ojos más bonitos tienes. Me recuerdan al cielo despejado de nubes (ya sabes que tiene los ojos azules)

A veces, es complicado describir a nuestros protagonistas, sobre todo, cuando usamos la primera persona y suena raro que dicho personaje se describa a sí mismo. En estos casos, un recurso de escritor novato suele ser mirarse en el espejo, algo que te recomiendo evitar y que se considera un cliché.

Y recuerda presentar siempre a los personajes que son relevantes. No te olvides de describir al protagonista cuanto antes para que el lector se haga una idea de cómo es.

¿Te ves reflejado en alguno de estos errores de escritor novato? ¿Los has encontrado en otros libros? Cuéntamelo en los comentarios.


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Correctora, lectora profesional, filóloga y escritora de fantasía juvenil. Ayudo a escritores tanto de ficción como de no ficción a mejorar y pulir sus textos, y a dejarlos listos para publicar. Les enseño cómo revisar sus libros y todos los secretos de la autopublicación.